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RAMÓN POWER PRIMER AMERICANO VICEPRESIDENTE Y PRESIDENTE INTERINO DE LA CORTES DE CÁDIZ
 

Dra. Delfina Fernández Pascua
Discurso de ingreso como Académica Correspondiente en Puerto Rico

 

Deseo expresar mí gratitud a los académicos de número de la Real Academia Hispano Americana de Ciencias, Artes, y Letras de Cádiz que hoy me admiten, especialmente, a su  Directora Ilma. Sra. María del Carmen Cózar Navarro que originó la invitación, al Secretario General Perpetuo  Ilmo. Sr. D. Fernando Sánchez García y a la Ilma. Sra. Dª Pilar Paz Pasamar que me propusieron y a todos y a cada uno de los presente por acompañarnos hoy.

La inesperada e inmerecida invitación fue y es para mí un compromiso y un dulce lazo con ustedes y con Cádiz, ciudad a la que había dedicado algunas horas en mis afanes y búsqueda de los escenarios de los movimientos de independencia americanos. 

A partir del año 2002 intensifiqué mí presencia en la “tacita de plata” para consultar archivos históricos públicos y privados ante el interés en Puerto Rico por repatriar los restos del Primer Diputado puertorriqueño en las Cortes de Cádiz Ramón Power y Giralt que descansan, con los de otros diputados doceañistas, en el mausoleo, al efecto, en San Felipe Neri de Cádiz. En la búsqueda comprobé que éste no había sido el primer intento pues ya su familia, en los años sesenta, persiguió el mismo afán con iguales resultados: tener que descartar la idea por la compleja identificación de los restos, mezclados con los de otros diputados peninsulares y americanos. Hecho muy simbólico para el marino diputado que vivió en dos mundos hispánicos: el europeo y el americano y que por inclinación buscó acercarlos.

Nuestra contribución en esta década ha sido académica, ha consistido en releer  la época, la familia extendida y la obra de Power con especial interés en su participación en las Cortes Generales y Extraordinarias de Cádiz de las que fue Primer Vicepresidente y, por tanto, en algunas ocasiones, Primer Presidente Interino americano -por voluntad y votos de peninsulares y ultramarinos- en los dos meses que por reelección ocupó el cargo. Algo especial vieron los diputados para destacar a Power -el “oficial de particular encanto por su saber unido a gracia”- cuando había americanos abogados, catedráticos y teólogos altamente capacitados y nos atrevemos a decir que descubrieron al “eficaz servidor del Estado” para la urgencia del momento: capaz de acercar los extremos y aglutinar el consenso americano hacia las Reformas y la Constitución que atraería a los insurgentes de Ultramar, como muy bien lo valoró Cádiz.

Como vallisoletana inmigrante en la otra orilla del Atlántico, en Puerto Rico, la distinción que me dispensan de recibirme en la Real Academia Hispano American de Cádiz sólo puedo recibirla con afecto por permitirme crear lazos de hermandad hispanoamericana como lo soñó Power y como lo exalta la misión y objetivos de su Real Academia. Sólo aspiro al gozo de cumplirles. Gracias.
Y pasemos ya a la exposición de nuestro tema.

 

RAMÓN POWER PRIMER AMERICANO VICEPRESIDENTE Y PRESIDENTE INTERINO DE LA CORTES DE CÁDIZ

                  “Hombre íntegro en todos los conceptos, eficaz servidor del Estado
                     y siempre afanoso en la senda del bien público y de la Provincia”

                                                                                   Alejandro Tapia y Rivera1
                       

Los sucesos ocurridos el 19 de marzo de 1808 en el “Motín de Aranjuez” según Demetrio Ramos2 o en la “Revolución de Marzo” según Carlos Seco3 desencadenaron la alteración política de España por las abdicaciones sucesivas de los reyes Carlos IV y Fernando VII y su cautiverio en Bayona por Napoleón. Las tropas francesas invadieron  la  península mientras los comisionados franceses fueron enviados a Ultramar4 por la  particular interpretación de Napoleón de que siendo dueño de España lo era también de todo territorio hispano en cualquier continente.

La inmediata resistencia del pueblo español a los franceses, las Juntas Provinciales, la Suprema Junta Gubernativa de España e Indias –en adelante Junta Central- se impusieron la independencia y salvaguarda de la soberanía nacional con la representación de todos los españoles de “las cuatro partes de mundo”, según destacó Francisco Martínez de la Rosa. Al efecto, la Junta Central, desde los Reales Alcázares de Sevilla, por real decreto de 22 de enero de 1809 despachó las instrucciones para la elección de diputado Vocal y pocos días después, el 18 de febrero de 1809 nombró gobernador y capitán general de Puerto Rico al capitán de navío Salvador Meléndez y Malté- condecorado por su participación en la Batalla de Trafalgar con la “Orden Militar de Calatrava”- quien el 23 de febrero aceptó el destino, el 24 de marzo5 partió de Cádiz en el navío “San Ramón” con destino a La Guaira con su esposa María Lorenza Beyens y su hermano Luis Meléndez -comisionado por la Junta Central a Venezuela para allegar auxilios para la Guerra de Independencia- y de ahí pasó a Puerto Rico en el bergantín de guerra “Penélope”  que llegó el 30 de junio de 1809 y, el mismo día, tomó posesión6 .

Mientras, las autoridades y el pueblo de Puerto Rico aceptaron la autoridad de la Junta Central, juraron fidelidad a Fernando VII, organizaron la elección-sorteo de Vocal ante la Junta Central el 17 de julio de 1809 que recayó en el teniente de navío Ramón Power y Giralt que  estuvo en el bloqueo naval a Santo Domingo hasta que capituló el 11 de julio de 1809. Cuando regresó a la isla en el bergantín “Águila”, alias el “Puertorriqueño”, las autoridades le reconocieron como Vocal de la Junta Central y le condecoraron como capitular del cabildo eclesiástico y regidor perpetuo y vicepresidente del ayuntamiento de la capital y el pueblo festejó.

Al otro lado del Atlántico, la Junta Central fue sustituida por el Consejo de Regencia - presidido por Xavier Castaños e integrado por Francisco Saavedra, Antonio Escaño y el americano Miguel Lardizábal y Uribe- que se instaló el 31 de enero de 1810 en Cádiz lo que no se comprendió en América dando inicio a la cadena de proclamaciones de independencias a nombre de Fernando VII y a la destitución de las autoridades españolas –Caracas, Buenos Aires, Santa Fe, entre otras- lo que complicó y amplió los escenarios y atenciones del Consejo de Regencia, en adelante Regencia.

Pero no fue el caso de Puerto Rico pues en cuanto llegó goleta correo “Retribución” de Cádiz al puerto de Aguadilla el 13 de abril -con el Real Decreto de 29 de enero de 1810 con el nombramiento del Consejo de Regencia, el acta de instalación del mismo de 31 de enero y el decreto de 14 de febrero de 1810 que instruía una nueva elección para seleccionar el diputado a Cortes- y el gobernador tuvo en sus manos el día 16 los mismos, convocó al Cabildo que en la sesión del propio 16 de abril juró sumisión y obediencia al Consejo de Regencia y anunció la elección del diputado para el día siguiente. El día 17 de abril con mayoría de votos y el sorteo a su favor fue elegido Vocal Ramón Power7 . El gobernador el día 20 de abril, a tres días de las elecciones, recomendó al teniente de fragata Manuel Martínez comandante de la fragata “Príncipe de Asturias” que si tenía asuntos urgentes del servicio partiera con Power, sin esperar las Instrucciones de los cabildos de San Germán, Coamo, Aguada y Arecibo porque las mismas podrían ser remitidas posteriormente “o conformarse con las de la Capital”. El 26 de abril recibió Power el poder general 8, el 27 zarpó la fragata con él y su secretario Esteban Ayala y alcanzaron la costa y desembarcaron en Cádiz el 31 de mayo de 1810.

El 15 de septiembre fue certificado el poder del que instaladas las Cortes Generales y Extraordinarias de Cádiz fue elegido Primer Vicepresidente de las Cortes de Cádiz y Primer Presidente Interino americano, por dos meses consecutivos, con los votos de peninsulares y ultramarinos  Ramón Power y Giralt que presentamos, inicialmente, con palabras prestadas de Rafael M. de Labra y Martínez: 

“De todas suertes hay que convenir (para muchos efectos) en la estimación en que los Diputados doceañistas tuvieron a los americanos. Quizás no hubo en aquella Asamblea persona más generalmente querida que el puertorriqueño don Ramón Power […] primer Vicepresidente por unanimidad de las Cortes llamadas de Cádiz y fue el único Vicepresidente, mejor dicho, el único individuo de la Mesa de aquellas Cortes, reelecto”.    
                                                                                       Rafael M. de Labra y Martínez9

1. Las bases americanistas del puertorriqueño Power

Power estuvo expuesto a lo americano desde los primeros años de vida en el seno familiar, en su adolescencia y formación por la convivencia con otros americanos,  en su juventud por el servicio en la Marina Real con destinos en la América Septentrional, y en la Administración de Correos del Caribe con el broche de haber comandado la expedición de bloqueo y Reconquista española de Santo Domingo en 1809.

El criollo puertorriqueño Ramón Power y Giralt10 , nació en San Juan de Puerto Rico el 27 de octubre de 1775 y fue bautizado el 7 de noviembre del mismo año. Hijo de Joaquín Power y Josefa Giralt, ambos, de probada hidalguía y con ancestros irlandeses -avecindados en Burdeos y Bilbao- y catalanes, respectivamente.

1.1. El conocimiento de lo americano en el seno familiar

Hasta que a los doce años partiera Ramón Power a la Península, conoció   América y sus posibilidades por su padre pues éste, antes de llegar a Puerto Rico como Factor de Negros procedente de Cádiz, había formado parte del entramado comercial familiar, especialmente, durante el libre comercio. Así lo hizo constar en testamento de 11 de enero de 1755 Juan Bautista Power Duvernet abuelo de Ramón Power que había nacido  en Burdeos el 9 de marzo de 1686 y antes de morir el 29 de diciembre de 1759, a los 74 años, en la declaratoria de herederos reconoció a sus hijos Felipe Power y los habidos en matrimonio, todos solteros: “Joaquín Ramón de 34 años que está en México en el Reino de Indias; Miguel Antonio de 32 que estaba en la ciudad de Cádiz; Juan José en Potosí villa imperial en dichas indias y el menor Tomás Manuel de 26 años en la Ciudad de Nantes del reino de Francia y el otro dicho Frai Pedro al presente conventual en dicho San Agustín extramuros de esta dicha Villa [Bilbao]”.

Ya en Puerto Rico, Joaquín Power disfrutó pronto de los privilegios de ser alguacil mayor del Tribunal de la Santa Inquisición de Cartagena de Indias, regidor alférez perpetuo y concejal del ayuntamiento isleño11 y circunvaló el Caribe, por oficio,  de lo que también debió comentar durante la infancia de Ramón Power.

1.2. La convivencia con americanos en la etapa de formación  

La segunda etapa de americanización de Ramón Power fue en España a donde su padre le envió – tras recibir la confirmación de su título de alférez real de 22 de abril de 1787- con tan sólo doce años de edad con su hermano José y bajo la protección de su tío Tomas Manuel, quien ostentó, entre  otros, los empleos de alcalde y cónsul de Bilbao.

La primera escuela del adolescente Ramón Power fue al mismo tiempo su primer encuentro y convivencia con europeos y americanos, según planificado por el Estado. Desde 1765, Carlos III aprobó la Sociedad Vascongada de Amigos del País bajo la cual se fundó el “Real Seminario de Vergara” al que Power ingresó. La institución respondió a la política de Floridablanca de atraer a los  americanos a cursar estudios y “darles en la tropa un número determinado de plazas” para formar algún Regimiento, en España, de naturales de aquellos países. En la misma línea política, Floridablanca recomendó a los Ministros conceder empleos distinguidos en Indias a los españoles y otorgar a los criollos empleos equivalentes en España como medio de estrechar “la amistad y la unión” y formar “un solo cuerpo de nación, siendo los criollos que aquí hubiese otro tanto número de rehenes para retener aquellos países bajo el suave dominio de su S.M.”, cierro la cita.

Por el contrario, el conde de Aranda recomendó descentralizar los reinos mediante “alianza” con la Monarquía y regidos por príncipes de la casa real, o sea “plurimonarquías” e inclusive algunos fiscales recomendaron ampliar las Cortes con diputados americanos, con lo que apuntaron, cincuenta años antes, a la política de  Cortes Generales de Cádiz.

Las disposiciones dictadas, aparentemente contradictorias, buscaron reforzar los lazos intercontinentales en las nuevas generaciones de jóvenes criollos. La Sociedad Vascongada de Amigos del País –cita de Estíbaliz Ruíz de Azúa-12 en 1793 contó con 1,181 miembros de los cuales eran vascos sólo 211 alumnos, residían en Madrid 148, en México 132, en Lima 71, en Puebla de los Ángeles más de 60, en La Habana 44, en Arequipa 32 y en Manila 21 y todos contribuyeron con grandes sumas de dinero, por tanto la medida fue para crear lazos y fuentes de financiación. En el tiempo de estudios de Power, entre 1775-1794, la matrícula del Seminario fue de casi un 21% de vascongados y el resto americanos: cubanos, mexicanos, rioplatenses, peruanos y otros. Así, Power convivió con los jóvenes criollos americanos bajo la filosofía del centro de estudios de formar en el amor al rey, a la nación y a la patria.

1.3. Los destinos en América Septentrional

La formación en general, el dominio de las lenguas, el rigor de Real Seminario y las calificaciones obtenidas permitieron que Power fuera aceptado como “Caballero aspirante” a la Marina Real española, según nombramiento que desde Aranjuez se le extendió el 29 de junio de 1791 para sentar plaza  en El “Ferrol” -como aparece en la esquina inferior derecha del documento- a las órdenes de Domingo Grandallana. Sometidas las pruebas necesarias de limpieza de sangre y nobleza inició su carrera naval  el 22 de mayo de 1792 13.

Su desempeño en la Marina consta en su Hoja de Servicio 14 la que nos ofrece un sencillo perfil personal y profesional de Power y con cierta confiabilidad y validez pues la levantaron los oficiales de turno, porque Power ni siquiera la inició como era costumbre. En la misma consta que los servicios rendidos fueron satisfactorios, entre los que destacaron: pilotaje,  maniobra, táctica, artillería, disciplina, vestuario, ordenanza así como sus cualificaciones: en lenguas dominó el “latín y el francés” -por su estancia en Burdeos y Bayona-, en ciencias consta que “sin estudios sublimes tiene literatura particular”; en actitudes: valor “acreditado”, talento “mucho”, celo “mucho presentándose a toda fase”, conducta “muy buena” y finalmente una nota: “oficial de particular encanto por su saber unido a gracia”.

Sobre sus destinos y empleos los oficiales hacen constar y desglosan en el narrativo de la Hoja de Servicio que Power estuvo embarcado y navegando en “Europa  y América 8 años y 6 meses” 15 hasta el 5 de octubre de 1802 que como teniente de fragata regresó, con licencia con sueldo, por un año, a la isla de Puerto Rico.

1.4.El regreso a Puerto Rico y destino en los Correos Marítimos Puerto Rico-La Guaira

El tratado de Amiens dio un respiro a la guerra y Power obtuvo licencia real el 16 de diciembre de 1801 para regresar a Puerto Rico por un año. Durante este tiempo, la isla lo atrapó con sus encantos y echó las suficientes raíces para identificarse con su patria al punto de decidir interrumpir su posible gloriosa carrera naval por residir y servir en ella, precisamente, por haber partido de ella a corta edad, según alegó en la solicitud que hizo para pedir destino en el Caribe o prorrogar su licencia.
Destino que le fue negado hasta que la súplica de su  hábil madre, viuda, Josefa Giralt de Power16 le allanó su traslado y pasó a comandar  la goleta correo “Fortuna”17 hasta  1805 y dada  ésta por inútil la “Cometa” de igual clase, en el servicio de Correos de Costa Firme. Su desempeño le mereció el reconocimiento –que llegó hasta el gobierno francés 18 del Comandante de Puerto Cabello y del Administrador de Correos de Puerto Rico el madrileño Tomás Hernández que destacó la capacidad de Power para rechazar los ataques de los ingleses en el Caribe hasta 1806 y salvar de ellos la correspondencia, sin tener que hundirla19 .

El destino en Correos hizo posible que Power pasara largas temporadas en Caracas, La Guaira y Puerto Cabello de lo que se quejó el gobernador Toribio Montes a Martín de Garay cuando le informó: que Power supo en Caracas, en abril de 1809, de la convocatoria a elección de Vocal a la Junta Central, antes que se conociera en la isla, y envió “emisarios”a que lo representaran para:

 “sorprender a los cabildos de esta Isla, a fin de que le tuvieran presente, pues consta por los testimonios que rindieron comprendido en todos, a excepción de uno, y en algunos sin conocerle, ni tener idea de su idoneidad; resultando por consiguiente la intriga y espíritu de partido tan prohibido por dicha orden20

Sin embargo, no entraremos en la acusación de Montes lo que nos interesa es avalar que Power conocía al pueblo venezolano y la zona caribeña, por oficio.

1.5. El último servicio militar garante de la “indivisibilidad” en el Caribe: bloqueo naval y Reconquista de Santo Domingo

El gobernador Montes trató de evitar el activismo político de Power en la isla y convocó a cabildo el 4 de mayo de 1809 donde se leyó la real orden21 para celebrar elecciones  y al día siguiente  ordenó a Power salir a comandar la expedición marítima de bloqueo a Santo Domingo. Con lo que el propio Montes facilitó a Power el conocimiento y afecto a los dominicanos que por el “impolítico”–dijo Power- Tratado de Basilea de Godoy entregó a los franceses la parte española de Santo Domingo sin su consentimiento y contribuir a la Reconquista 22, cuando España hacía lo propio por su independencia de ellos en 1809.

Dejamos esta breve biografía de Power para poder comprender mejor el alcance de sus posiciones a favor de las demandas comunes de los criollos americanos y las particulares para Puerto Rico.

2. Power vocal de la Junta Central y diputado a Cortes

Aún estaba Ramón Power en Santo Domingo cuando en la isla se celebró la primera elección para representante ante la Junta Central conforme a la real orden de 22 de enero de 1809 recayendo la suerte, de los tres individuos naturales de la provincia más votados, en él. El gobernador Meléndez le felicitó en carta de 17 de julio y siete días más tarde, el 24 instruyó a los cinco cabildos a extender sus respectivos poderes e instrucciones expresando en ellas “los ramos y objetos de interés nacional que haya de promover el Diputado”.

Al regresar a la isla, Power recibió las distinciones más notorias que adornarían su persona así como las muestras de afecto más singulares de parte del gobierno político, civil y eclesiástico.  El 14 de agosto en la sesión de Cabildo de la capital fue nombrado e instalado como regidor decano perpetuo. El 16 en la catedral de San Juan el obispo  Alejo de Arizmendi23 , con toda solemnidad pero también con floridos discursos entregó a Power el anillo episcopal 24 en señal de respaldo. En todo esto no faltaron las celebraciones particulares de la juventud sanjuanera25.

El 18 de agosto la “Gaceta”, publicó la proclama del diputado Power a nombre del artífice de la independencia francesa de Santo Domingo el dominicano Juan Sánchez Ramírez para reconocer la participación del pueblo dominicano y puertorriqueño en la empresa de Reconquista y en ella aparecen en letras mayúsculas de gran tamaño las condecoraciones a Power en respaldo y adorno de su encomienda por la isla tras su elección como representante puertorriqueño ante la Junta Central, cito:

“DON RAMON POWER, TENIENTE DE NAVIO DE LA REAL ARMADA, INDIVIDUO CAPITULAR  Y DE PREEMINENCIA DEL ILUSTRÍSIMO Y M.V. CAVILDO DE ESTA SANTA IGLESIA CATEDRAL DE SAN JUAN DE PUERTO RICO, REGIDOR PERPETUO Y VICE-PRESIDENTE DEL M.Y. AYUNTAMIENTO DE ESTA M.N.Y.M. REAL CIUDAD: SU DIPUTADO Y DE ESTA ISLA, VOCAL DE LA SUPREMA JUNTA CENTRAL GUBERNATIVA DE LOS REINOS DE ESPAÑA E INDIAS &.”

Sin embargo, la misma proclama inició los desencuentros entre el diputado,  Toribio Montes y el gobernador Salvador Meléndez y acompañarían al diputado hasta su muerte. Montes acusó a Power ante la Junta Central en sucesivas cartas de 15 a 20 de septiembre motivadas por no haber reconocido éste en la proclama citada su respaldo como gobernador a la empresa de reconquista de Santo Domingo. El expediente amplio y minucioso generado, Montes-Power, sobre el respaldo militar y la posible mejor capitulación para España lo redujo la Junta Central a resolver lo de mayor urgencia: que se nombre a Juan Sánchez Ramírez gobernador de Santo Domingo.

Pero en Puerto Rico, la proclama y las sucesivas comunicaciones de Montes y sus comentaros sobre el sorteo alteraron las relaciones entre Power y Meléndez quien a pesar de su felicitación previa impugnó el proceso ante la Junta Central por la acusación de Montes de haber sido amañado. Las fiestas se opacaron y fueron sustituidas por  afrentas públicas, impedimentos y disgustos a que Meléndez sometió a Power en este tiempo. Pero, la anulación de la elección quedó inoperante cuando el  Consejo de Regencia que sustituyó a la Junta Central decretó el 14 de febrero de 1810 la elección a Cortes Generales y Power recibió el mayor número de votos y el sorteo le favoreció el 17 de abril26 .

Power recibió el poder general el 26 de abril y partió al día siguiente, día 27, con su secretario Esteban Ayala en la corbeta “Principe de Asturias”27.

3. El poder con que Power partió y su aprobación en Cádiz

El poder otorgado en San Juan al diputado Power precisó que debía atender las propuestas de cada uno de los cinco cabildos y las que pudieran enviarle posteriormente. En síntesis, Power partió con las instrucciones y con plenos poderes para demandar reformas excepto en lo referente al “status político de la isla”28 que de surgir alguna otra posible alternativa que no fuera cónsona con la fidelidad que Puerto Rico juró a Fernando VII y sus sucesores, el asunto debía volver al seno de los cinco cabildos para resolver el futuro de la patria, so pena de quedar anulado el poder, según el mismo, cito:  “Se lo confieren así mismo para que confesando ante todas cosas la Religión Católica, Apostólica Romana que observa, y guarda no reconozca en tiempo ninguno otro Soberano que el legítimo Rey y Señor Don Fernando Séptimo, su Sucesión, y por esta la Suprema autoridad que a su nombre establezca la Nación, sin separarse de la Dinastía de Borbón; pues de lo contrario, será nulo, y de ningún valor, ni efecto este poder”

Por tanto, todas las propuestas de los cabildos de San Juan, Aguada, Coamo y Arecibo y San Germán quedaron autorizadas excepto la particular propuesta de éste de  13 de noviembre de 1809 por entrar en el tema político al haber declarado la independencia si Napoleón se adueñaba de la Península y se perdiesen las Españas  “en libre arbitrio de elegir el mejor medio de la conservación y subsistencia de sus habitantes en paz y Religión Christiana”29 y, mientras tanto, solicitó ser reconocida segunda provincia de Puerto Rico por su antigüedad y su numerosa población 30.

Los gastos de representación del diputado, según acuerdo de 16 de abril de 1810, serían cubiertos por los cinco cabildos, y se adelantarían a Power mil pesos “para gastos de viaje y seis pesos diarios por concepto de dietas” por el tiempo que durara la encomienda. El desembolso inicial lo adelantaría el ayuntamiento de San Juan, pero las cantidades serían “pagadas a prorrateo por la Capital y las otras cuatro villas de la isla”. Luego veremos este asunto. 

PODER AL DIPUTADO RAMON POWER
ACD, Serie Documentación Electoral, leg. 3, núm. 35.

Folio 1
E 35                              X                             L[ibro], 3
Folio 2  Puerto Rico,
Puerto Rico                  +                        Sor. Power
Sello redondo                         
HISPANIARUM REX          
CAROLUS. IV. D.C.
Un quartillo
SELLO QUARTO, UN QUARTILLO, ANOS DE MIL OCHOCIENTOS SEIS, Y OCHOCIENTOS Y SIETE
VALGA PARA EL REYNADO DE S.M. S. D. FERNANDO VII PARA EL ANO DE 1810 Y 1811
 Correxdo [rúbrica]
Poder/ En la muy Noble y Muy Leal ciudad de San Juan Bautista de Puerto Rico a los veinte y seis días del mes de abril de mil ochocientos diez años ante mi el escribano público de número y testigos que se expresarán: El Consejo de Justicia y Regimiento de ella que le comprenden a saber Don Juan José de Llobes, oydor honorario de la Real Audiencia, y Chancillería del Distrito Teniente de Gobernador Auditor de Guerra, y asesor general de esta Ysla los dos Señores Alcaldes Ordinarios de primero y segundo voto Don Fernando Dávila y Don Vicente Pizarro: los Caballeros  Regidores Alguacil mayor Don Manuel Hernáiz; alcalde mayor Provincia Doctor Don Francisco Marcos Santaella; Fiel Executor Doctor Don Joaquín de Torres Durán; Licenciado Don Juan Antonio Mexias; Don José María Dávila; y el Caballero Síndico [folio 3]Procurador General Don Francisco Saurí; juntos y congregados en la Sala Consistorial como lo hace y tienen de uso y costumbre y no el Caballero Rexidor Don Vicente Becerra por hallarse ausente de esta capital, por si y en nombre del referido Consejo y Capitulares que le subcedieren por quienes prestan con estos  de que aprobaron todo lo que se practicare en virtud y con arreglo a las facultades  de este instrumento; haciendo expresa obligación de los bienes y Rentas de este Consejo, dijeren: Que confieren al Señor Don Ramón Power Teniente de Navío de la Real Armada, electo Diputado de Cortes por esta Capital, y las islas en el día diecisiete de los corrientes por suerte rigurosa previos todos los requisitos, y circunstancias previstas en la materia por el Real Decreto de Catorce de Febrero de éste año el poder bastante y necesario, tanto en quanto se requiere, y conducente sea para que [folio 4]por su parte , y toda la Ysla le represente a Su Magestad sobre el bien y felicidad de ella, con arreglo a las Ynstrucciones que por separado se ponen en sus manos firmados por todo este Ylustre Ayuntamiento, y los de las demás Villas de esta Ysla. Se lo confieren así mismo para que confesando ante todas cosas la Religión Católica, Apostólica Romana que observa, y guarda no reconozca en tiempo ninguno otro Soberano que el legítimo Rey y Señor Don Fernando Séptimo, su Sucesión, y por esta la Suprema autoridad que a su nombre establezca la Nación, sin separarse de la Dinastía de Borbón; pues de lo contrario, será nulo, y de ningún valor, ni efecto este poder que por tiempo alguno podrá subsistir. También se lo da, y confiere, para que se presente a la Soberanía sobre los demás puntos que le reunan separadamente de las Ynstruciones, que se le co-[folio 5, hay rúbrica al margen derecho] municaran, según las ocurrencias de las cosas, y tiempo, con tal que sean a beneficio de la Patria:  Para todo lo cual anexo incidente, y dependiente , y cuanto más faborable sea de representar por la Nación, y esta Ysla le confiere este Muy Ylustre Cabildo, Justicia y Regimiento, el más eficaz, Ylimitado, y absoluto que necesite con plena franca, libre, y general facultad, y administración, sin que por falta de poder dexe de hacerse cosa alguna. Por tanto, se obliga a tener por firme lo que con arreglo a las facultades específicas que incluye este poder, executare por si únicamente el Señor Don ramón Power, obligando este Ylustre Cuerpo todos los bienes, rentas, y derechos de propios, presentes, y futuros, con las renunciaciones de derecho; y los Señores otorgantes (a quienes yo el Escribano doy fe conozco) lo firmaron sien[folio 6]do testigos presentes y vecinos Don Juan de Aldea, Don Juan José de Reyna, y Don Juan Cuevas, e yo el Escribano de ruego, y mandado de los enunciados Señores, lo extendí en este Protocolo Público, que firmo como acostumbro hoy día de la fecha= Don Juan José de Llobes = Fernando Dávila = Vicente Pizarro = Manuel Hernáiz = Doctor Francisco Marcos Santaella = Doctor Joaquín de Torres Durán = Licenciado Juan Antonio Mexia = José María Dávila = Francisco Saurí = ante mi José de Reyna Escribano Público -------------------------------------
Corresponde con su original, que queda en mi Rexistro, y oficio a que me remito, y en fe de ello, a pedimento de los Señores de M.Y.A. Justicia y Regimiento doy el presente que signo, y firmo en dicha Muy Noble, y Muy Leal Ciudad, día de su otorgamiento
[rública]
José de Reyna
[folio 7, al final del mismo, no están las firmas]

Los Gss nos [Gobiernos] del Rey Nuestro Señor que aquí signamos y firmamos.
[folio 8]
Certificamos damos fee, y verdadero testimonio a los Señores  que el presente vieren que Don José de Reyna, por quien aparece autorizado el anterior, es Escribano Público de Número de esta M. N. y  M. L. Ciudad; y a sus Semejantes se ha dado y da por entera fe y mérito en ambos presentes. Puerto Rico veinte y seis de Abril de mil ochocientos diez años.

[rúbrica]                                                                   [rúbrica]
Gregorio Sandoval                                    Josef Nicolas Centeno

Cádiz 15 de Septiembre de 1810

Visto y aprobado por S.M.
                           Nicolás María de Sierra [rúbrica]

ACD, Serie Documentación Electoral, leg. 3, núm. 35

 

4. Instalación de las Cortes y elección de Power a la primera vicepresidencia por unanimidad.

Power llegó a Cádiz el 31 de mayo de 1810 -como informó en carta al cabildo de San Juan de 26 de septiembre del propio año- por tanto, con casi cuatro meses de anticipación a la apertura de las Cortes y aprovechó bien el tiempo de espera pues,  inmediatamente, se presentó al Consejo de Regencia, a los oficiales de Marina31 –a quienes recomendó después situar en su biblioteca fuentes de referencia para consulta de los diputados-, a las autoridades locales 32, y a los futuros compañeros de banca y aún le quedó tiempo para atender asuntos pendientes en el cierre y  pleito de la compañía de negros de la que su padre fue factor 33.

Reconocido su poder el 15 de septiembre 34, Power recibió la encomienda del reconocimiento de los credenciales y certificación de algunos de los 165 posibles suplentes naturales de América Septentrional y Meridional, e islas y Filipinas residentes en Cádiz que por la urgencia de convocar las Cortes, el Consejo de Regencia acordó nombrar. En la lista de suplentes, aparecen “Gabriel de Ayesa,  Natural de Puerto Rico, vecino de Madrid y residente en Cádiz, Abogado de los Reales Consejos y  Juan de Velasco, Natural de Puerto Rico, residente en Santi Petri “Cádiz”, Brigadier y Comandante Mayor”35,  a  quienes Power incorporó a su equipo de trabajo.
Power amplió así el conocimiento de lo americano que escuchó de su padre en la infancia, de los jóvenes americanos en sus estudios, del propio conocimiento  por su carrera naval en América Septentrional y Caribe –Puerto Rico, Caracas, La Guaira, Puerto Cabello y Santo Domingo- y lo armonizó con el conocimiento y vivencia de lo peninsular y gaditano como consta en su Hoja de Servicio en la Marina Real.

4.1. Constitución del Congreso y declaración de la soberanía de las Cortes

Las Cortes Generales y Extraordinarias, ya en los planes del cautivo Fernando, aunque no la constitución 36, tras solemnes actos religiosos, iniciaron sus sesiones el 24 de septiembre de 1810 en el Teatro Cómico de la Isla de León. Los diputados juraron fidelidad y obediencia, por adelantado,  –”a decretos, leyes y constitución que se aprobara; conservar la independencia,  libertad e integridad de la Nación; la Religión Católica Apostólica Romana, el gobierno monárquico del reino”37 y las Cortes quedaron instaladas a nombre de Fernando VII a quien proclamaron como rey al tiempo que declararon “nula, de ningún valor ni efecto la cesión de la Corona” de éste a favor de Napoleón, básicamente, por “faltarle el consentimiento de la nación”.

En la misma primera sesión, las Cortes se reservaron el poder legislativo “en toda su extensión”, confiaron el “ejecutivo al Consejo de Regencia, el judiciario a los Tribunales y decretaron la inviolabilidad de los diputados”. La vaguedad de la función y el reconocimiento que la Regencia y demás autoridades debían a las Cortes provocó que el 26 de septiembre el Consejo de Regencia -Francisco Saavedra, Xabier Castaños, Antonio de Escaño y Miguel de Lardizabal y Uribe- dirigiera a éstas una Memoria sobre el alcance del poder ejecutivo que se les confiaba. Al día siguiente, las Cortes decidieron que el poder ejecutivo otorgado sería “ilimitado”hasta que se aprobara el reglamento correspondiente. Así, las Cortes quedaron instaladas y sus constituyentes legitimados pero la delimitación de poderes se inició con un serio desencuentro.

4.2. Power en la Vicepresidencia  “más antigua” y su reelección

El día 24, fueron elegidos el primer presidente de las Cortes Ramón Lázaro de Dou, propietario por Cataluña, con 50 votos y el primer secretario Evaristo Pérez de Castro, suplente por Valladolid, con 56 votos. El segundo día, el 25, fue elegido Power por unanimidad Primer Vicepresidente con 63 votos. Hecho que pareció indicar de partida un reconocimiento de igualdad o paridad de las dos Españas -Presidencia para los peninsulares, Vicepresidencia para los ultramarinos y en el Consejo de Regencia el americano Miguel de Lardizabal y Uribe- o una previsión práctica: descentralizar y canalizar con autoridad las demandas de resoluciones americanas y asiáticas para no perder a éstos y atraer a los que iniciaron los movimientos insurgentes.

Pero ¿por qué Power cuando distinguidos americanos eclesiásticos, juristas y académicos o las dos cosas como el catedrático de “decretos” Vicente Morales Duárez de Perú que llegó a Cádiz el 7 de agosto de 1810? La clave  parece darla el propio presidente Dou, el mismo día 25 de la elección de Power, cuando ante la falta de acuerdo entre los americanos sobre cómo comunicar en América la instalación de las Cortes el día anterior, le nombró en comisión con Mejía, Lisperguer, Leyva, Inca, Marqués de San Felipe, Couto, Palacios, Lano y Toledo para que en la posada de algún diputado acordarán un borrador y que informaran en la sesión de la tarde. Dou reconoció en Power su ascendiente sobre el grupo americano y su capacidad para aglutinar y arbitrar –con su respeto, cordialidad simpatía y “gracia” 38-hasta lograr el  consenso de los prestigiosos ilustrados que podrían divagar en discusiones académicas sin llegar a conclusiones, cuando estas fueron urgencias ante la crisis Española continental.

Las esperanzas de sosegar América con la noticia de la instalación de las Cortes con representación de todas las Españas motivó que las Cortes ordenaran el cierre de los puertos gaditanos –lo que resintió la Junta de Cádiz- para evitar que la misma trascendiera, informalmente, por otra vía, y se perdiera el efecto esperado de atraer a las provincias que tras la disolución de la Junta Central y su sustitución por el Consejo de Regencia como “Caracas, Quito, la Paz, Buenos Aires” se negaron a reconocerlo e iniciaron los movimientos revolucionarios y a las otras provincias americanas que habían sembrado ya, dice Power, el “germen del descontento” 39.

El documento de consenso fue presentado a las Cortes por José María Mejía Lequerica diputado por Nueva Granada el 25 en la tarde, según solicitado, y quedó declarado por decreto40 que las Américas “son parte integrante de España”  y que se concedería el total olvido “a cuantos extravíos se haya notado” en las provincias de Ultramar cuando “ hayan reconocido la autoridad legítima”, o sea, Las Cortes.

El 26 de septiembre de 1810 fechó Power la carta al cabildo de San Juan en la que valoró el ostentar la vicepresidencia “más antigua” como medio eficaz para adelantar las reformas para la isla41 y fortalecer los lazos con la Nación, cito:

“He merecido del augusto Congreso que por una mayoría considerable de votos se me haya elegido para vice-Presidente de él, y esta particular distinguida demostración que ha señalado al representante de Puerto Rico, llena mi corazón de reconocimiento y estrecha cada vez más los vínculos que han unido siempre a mis amados compatriotas con sus generosos y nobles hermanos de la Metrópoli” 42.
             
La misma esperanza albergó Power para América y Asia pues inmediatamente presentó a las Cortes con 26 diputados americanos y asiáticos ocho proposiciones.

El 24 de octubre Power fue reelegido por 61 votos, dos menos que en el primer término, cuando el nuevo presidente, el diputado en propiedad por Betanzos, Galicia, Luis del Monte, debió pasar a segunda votación para acumular 67 votos, reafirmó a Power en su función de facilitador del grupo americano. El 24 de noviembre de 1810 fue sustituido por el peruano Vicente Morales Duárez, ya con el Primer Reglamento de Las Cortes, aprobado el mismo día43.

El primer mes de vicepresidencia parlamentaria, Power compartió funciones presidenciales con el presidente Ramón Lázaro Dou diputado propietario por el Principado de Cataluña, jurisconsulto, profesor de la Universidad de Cervera y de tendencia centralizadora y el segundo mes con el capitán de fragata Luis Rodríguez del Monte diputado propietario por Betanzos. En este tiempo Power ejerció la presidencia, al menos, en las sesiones 6 y 30 de octubre.

El tercer Vicepresidente fue el valenciano Manuel Villafañe y Andrew, por lo que los americanos perdieron ésta distinguida posición, aunque sólo por un mes, pues en la elección de 24 de enero de 1811 el canónigo de Puebla Antonio Joaquín Pérez pasó a ostentar la Primera Presidencia americana a la que le sucedieron otras nueve.

5. El Vicepresidente Power y la proposición conjunta de veinte y seis  diputados de América y Asia

La Vicepresidencia de Power tuvo pronto inventariadas las bases comunes y demandas de los americanos y asiáticos en documento que firmaron Power y veinte y seis de éstos y entregaron a las Cortes el 29 de septiembre de 1810, el mismo día que a instancias de Power los jefes militares fueron admitidos a prestar juramento a las Cortes, aunque no estaban obligados a ello44 . Estas proyecciones orientaron el decreto de 15 de octubre y el resto de las demandas que se sucedieron hasta el Decreto de 9 de febrero del año siguiente que finalizó con las resoluciones a las propuestas originales.

Las proposiciones fueron ocho, entre ellas se demandó: “la igualdad política, civil y parlamentaria de América y España; la libertad industrial y de cultivo; la abolición de los estancos; la libertad de tráfico, el reparto de los empleos públicos entre peninsulares y criollos”, entre otras, como la propuesta de restituir -señala Rafael M. de Labra- a los jesuitas a América, sólo rechazada por Mejía Lequerica.

En la sesión de Cortes de 1 de octubre el diputado Mejía insistió en que se decretara que América era parte integrante de España y su efecto e implicaciones así como el general olvido prometido a las provincias insurgentes. La propuesta se pospuso hasta el 3 de octubre que volvieron los suscribientes a insistir y por recomendación de uno de Buenos Aires se redujo a:

“1º Que las Cortes sancionen expresamente el decreto que expidió la Junta Central y renovó el Consejo de Regencia, a saber: que los dominios de Ultramar hacen parte  integrante de la Monarquía española.
2º Que no se proceda por el gobierno a usar de rigor contra los pueblos de América, donde se han manifestado turbulencias o disgustos; pero que las cortes se informen de lo que el Gobierno sepa en este punto y de las medidas que haya tomado”.

Tras larga discusión fue pospuesta la resolución para el día siguiente, pero tampoco se trató. El 4 de octubre fue nombrado Power a la Comisión de Guerra 45[45] y el 6 presidió la sesión de Cortes pero tampoco trató el asunto porque la agenda del día fue la elección de la Comisión de Reglamento interno de las Cortes que quedó integrada por los doce diputados que obtuvieron mayor número de votos. En la sesión del día 7, el diputado Mejía propuso crear una Comisión de Comercio interior y exterior para elaborar un reglamento “equitativo de comercio terrestre y marítimo de la Nación tanto interno como externo”. En la sesión de 9 de octubre se recomendó elegir una Comisión para evaluar los oficiales que deberían trabajar en la Secretaría de Cortes y quedaron: Dou con 10 votos,   Pérez de Castro 19 y Power 9.

Por lo que el estudio del memorial “firmado por el Vicepresidente Ramón Power y 26 diputados americanos” 46 no llegaba a decretos concretos.

5.1. El borrador de Power que salvó  el decreto de 15 de octubre de 1810

En la sesión secreta de 10 de octubre de 1810 el Congreso atendió la demanda  de los diputados americanos para definir -legalmente y sin ambages- la igualdad de españoles peninsulares y ultramarinos y proclamar que todos los dominios hispanos eran “parte integrante de la monarquía”. La demanda suscitó la oposición de algunos diputados europeos por el miedo a quedar en desventaja numérica si se incluían las diferentes “castas y gente de color de América”; otros como el diputado por Valladolid Pérez de Castro insistió en que “los dominios de ultramar” ya habían sido declarados parte integrante de la monarquía y que alargar las discusiones y puntos de vista encontrados por los posibles efectos sólo contribuirían a posponer la deseada definición de igualdad.
 Finalmente, en sesión secreta de 14 de octubre, Power presentó “una fórmula del decreto” apoyada en el planteamiento de Pérez de Castro y se leyó tres veces. El diputado Morales Duárez de Perú presentó otra “fórmula” y se leyó tres veces. Votadas ambas versiones, fue aprobada la de Power  con lo que salvó el consenso, otra vez. El decreto fue así aprobado el 15 de octubre y declaró que: “los dominios españoles de ambos hemisferios forman una sola nación, una misma monarquía y una sola familia” 47, el vocablo familia identifica el estilo de Power por la frecuencia en utilizarlo.
           

5.2. Power y la libertad de prensa con censura

           
Las sesiones de las Cortes o “Diario de las Cortes” que venimos citando, son muchas de ellas reconstrucciones que la prensa gaditana publicó, con presteza, para tener informada a una ciudad cosmopolita liberal. En este contexto los diputados pronunciaron sus elocuentes discursos pero también quedaron a merced de cualquier crítico de sus ideas que llegara a herir su sensibilidad con ofensas a su dignidad.

El derecho a la libertad de expresión fue uno de los primeros decretos de las Cortes, durante en el segundo turno de la vicepresidencia Power. El proyecto borrador48 terminó el 10 de noviembre de 1810 en veinte artículos que fueron votados uno por uno:

El artículo 1º se debatió en la sesión de 19 de octubre y quedó aprobado por sesenta y ocho votos contra treinta y dos, entre estos el de Power. El texto del artículo reza como sigue:  “Todos los cuerpos y personas particulares, de cualquiera condición y estado que sean tienen libertad de escribir, imprimir y publicar sus ideas políticas sin necesidad de licencia, revisión o aprobación alguna anterior a la publicación, bajo las restricciones y responsabilidades que se expresarán en el siguiente decreto”. Es decir, el artículo eliminaba totalmente la  censura previa.

Sin embargo, a medida que avanzó el análisis se fue restringiendo. Por el Art.6º quedó aprobada la censura eclesiástica según establecido en el Concilio de Trento y por  el Art 13º -para armonizar la “libertad de imprenta” y la medida de “contener” los posibles “abusos”- quedó aprobada y nombrada una Junta Suprema de Censura que debería residir cerca del gobierno, estaría compuesta de “nueve individuos” y tendría subsidiarias en cada capital de Provincia y la integrarían cinco miembros.

La censura eclesiástica y la  junta de censura  tuvieron el voto de Power, pero no le evitaron los disgustos que en la prensa le dedicaron los amigos del gobernador Meléndez.

5.3. Power y otros diputados de América y Asia a favor de medidas para atraer a los insurgentes

El relevo en la presidencia de Power por el peruano Morales Duárez el 24 de noviembre no cambio la cohesión del grupo de americanos y asiáticos porque ambos  pertenecieron a él desde los primeros días de la apertura de las Cortes. Como ya señalamos la vicepresidencia americana de los primeros tres meses ha de ser valorada por la unidad de propósitos de sus integrantes.

En la sesión de 10 de diciembre los diputados de América y Asia recomendaron a las Cortes los medios más efectivos para “atraer” a los insurgentes. La propuesta concreta de Power la tituló: “Reflexiones del diputado don Ramón Power, acerca del estado presente de la América y sobre las medidas que deben adoptarse” y en ella reclamó que cesaran “las pesquisas acerca de los promotores de los últimos acontecimientos de Caracas y Buenos Aires”, que olvidaran la insurrección americana y caraqueña porque actuaron confundidos por el momento y recomendó tomar medidas para atraer especialmente a los caraqueños. Power declaró su “amor a la paz”, su reclamó de “igualdad” y su esperanza “cuando en fin seamos todos humanos, todos españoles” pero también alertó a los diputados sobre la necesidad que España tenía de los americanos porque la “suerte de quince millones de almas” de “aquellos dominios” es la “suerte del Imperio español”. Power reiteró que sólo la unión, la fraternidad y la concordia entre todos los hijos de esta gran familia calmarán los movimientos generalizados de insumisión y sería medio sólido para tranquilizar América y Asia y para lograr la prosperidad del pueblo español intercontinental.

El conciliador Power afirmó que sus votos a favor de América y Caracas, “son los votos de Puerto Rico” y que si “quizás mi celo y mi amor a la paz habrá extraviado la razón” ha sido por el amor a la “Patria y el deseo de estrechar más y más indisolublemente los lazos fraternales de la unión entre todas las partes de la inmensa Monarquía, [porque] es quien ha movido mi corazón”49.

5.4.La igualdad representativa de los americanos y los europeos

La desigualdad numérica entre los representantes peninsulares y ultramarinos fue marcada. Mientras los primeros gozaron de triple representación: por la ciudad, por la provincia y por la Junta, los segundos se redujeron a uno, por capital con cabildo. El  tiempo igual fue otro asunto demandado por los americanos pues sus temas sólo se trataban los “miércoles y viernes” 50 por lo que se alargaron eternamente o quedaron inconclusos, por ejemplo, en temas tan deseables como la definición de la igualdad representativa ultramarina y europea.

Finalmente, el 16 de enero de 1811 aún tomaron la palabra sobre tan importante asunto 51: Garoz, Bahamonde, Gómez Fernández, Pérez de Castro, Velasco, Antella y Power que se extendió por cuatro días, porque se alternaron con otros asuntos. El debate  despertó suspicacias porque definir la unidad poblacional americana requirió el análisis de la incorporación de “etnias, castas, mulatos y hasta los procedentes de África”52 lo que amplió el número de posibles diputados americanos y asiáticos sobre los europeos y algunos peninsulares lo resintieron.

Sobre el asunto Power “leyó” su exposición y demandó, para empezar, consistencia en lo legislado a través del tiempo. Apeló y recordó que ya la Reina Isabel la Católica reconoció  las Indias como Provincias unidas a la Corona de Castilla, que la Suprema Junta Central y el Consejo de Regencia, solemnemente, proclamaron: “que las Américas constituían una parte esencial  e integrante de la Monarquía española con derecho a la representación soberana” y finalmente, Las Cortes, hicieron otro tanto, en el decreto de “15 de octubre último”, 1810. Por otro lado, Power recurrió a la justicia debida, a la doctrina de los estoicos y al derecho natural ciceroniano, para defender que el hombre tiene derecho a una patria por nacimiento y no puede renunciar a ella, ni autoridad alguna puede arrebatársela, porque es un derecho sagrado y así lo han sancionado éstas Cortes al reconocer  “que los dominios españoles de ambos mundos no forman más que una sola familia”.  Es decir, las patrias naturales o reinos integrantes de la Nación, plurimonarquía.

Con estas bases de igualdad, Power exigió por justicia la equidad y proporcionalidad representativa americana de inmediato -sin esperar, como propusieron algunos, a las Cortes Ordinarias- porque, según escribió: no había, al momento, igualdad  “ni en el número, ni en el modo, ni en la forma correspondiente a sus derechos” y por ser la medida oportuna para “la unión, la fraternidad y la concordia entre todos”. Es decir, el discrimen distancia.

Algunos peninsulares no entendieron los reclamos de los americanos e inclusive alguno llegó a decir: “debieron conformarse con el decreto del 15 de octubre”. La  postura de equilibrio la aportó Pérez de Castro que comprendió el reclamo americano y suscribió con ellos que se declarara, dijo: “desde hoy la igualdad del derecho de representación y que se convide  a la América a que envíe, si hay tiempo, sus nuevos representantes” aunque alertó también: que invitar a los que se sabía no podrían llegar era una farsa. El diputado Dou aprobó la propuesta con la modificación de Castro, mientras Ostolaza fue de opinión que la igualdad numérica no era esencial, aludiendo al sistema parlamentario inglés que respaldaban algunos congresistas. El grado de improvisación en la marcha fue evidente.

5.5. Proposiciones que hacen al Congreso Nacional los diputados de América y Asia.

 

En consecuencia del decreto de 15 de octubre, 24 diputados americanos, entre ellos Power53 , ampliaron la primera propuesta de 8 puntos a 11 y la presentaron al Congreso el 16 de diciembre de 1810.  En ella solicitaron se declarara: la igualdad con los peninsulares; la  libertad de cultivo e industria; la exportación e importación en buques nacionales o extranjeros y habilitar todos los puertos; el libre comercio y la supresión de los estancos; libre explotación de minas; igualdad en la opción a empleos con garantía del 50% para los criollos y, finalmente, la restitución de los jesuitas y misiones como garantía de cultivo de las ciencias, el progreso y la propaganda de la Fe.

5.6. El decreto de 9 de febrero de 1811

 

De las propuestas americanas y asiáticas previas el decreto de 9 de febrero de 1811 quedaron aprobados la igualdad, la libertad de sembrar, cultivar y promover la industria y manufactura y la igual opción a puestos de trabajo de los europeos y ultramarinos54 . En éste las Cortes decretaron, cita de Labra:

a)    “Que siendo uno de los principales derechos de todos los españoles, su competente representación en las Cortes  nacionales, la de la parte Americana de la Monarquía, en todas las que en adelante se celebren, sea enteramente igual en el modo y forma a la que se establezcan en la Península, debiéndose fijar en la Constitución e arreglo de esta representación nacional sobre las bases de la perfecta igualdad, conforme al dicho Decreto de 15 de Octubre último.
b)   “Que los naturales y habitantes de América puedan sembrar y cultivar cuanto la naturaleza y el arte les proporcione en aquellos climas, y del mismo modo promover la industria manufacturera y las artes en toda su extensión.
c)    “ Que los americanos, así españoles como indios, y los hijos de ambas clases, tengan igual opción que los españoles europeos para toda clase de empleos y destinos, así en la Corte como en cualquier otro lugar de la Monarquía, sean de la carrera eclesiástica, política o militar”

Muy lentamente, la propuesta conjunta del vicepresidente Power y 26 americanos y asiáticos de los primeros días de sesiones fueron resueltas por decretos por lo que aunque a esta fecha el diputado puertorriqueño no ocupaba la posición privilegiada consideramos un logro de la vicepresidencia más antigua, de la que le sucedió y de la primera presidencia americana -de 24 de enero a 24 de febrero de 1811- y una prueba de que la cohesión del grupo ultramarinos se mantuvo.

6. Power demanda con éxito el 15 de febrero la revocación de un decreto del Consejo de Regencia

Cuatro días después del decreto de 9 de febrero de 1811, Power demandó de las Cortes revocar un decreto -que a favor del gobernador de Puerto Rico extendió el Consejo de Regencia antes de instaladas las Cortes- y recibió de los diputados españoles y americanos un respaldo tan amplio y contundente que quedó aprobada la revocación en la misma sesión.

La demanda de Power a las Cortes el 15 de febrero de 1811 para revocar el decreto de 4 de agosto de 1810 con poderes especiales al gobernador de Puerto Rico Salvador Meléndez,  merece una corta reseña porque no sólo muestra el papel de Puerto Rico ante los inicios del proceso emancipador sino también la improvisación, inconsistencia e inseguridad con que se tomaban decisiones y la aparente estrategia política de pacificación americana cuando se gestaban Ejércitos Pacificadores para contener los movimientos independentistas.

6.1. El Consejo de Regencia y los decretos al gobernador Meléndez

El gobernador y capitán general de Puerto Rico ejerció las funciones de “gobierno, intendencia, inspector de tropas, comandante de Marina y de Correos” a las que la Regencia añadió, por real orden muy reservada de 15 de febrero de 1810, el permiso para “que yo informe –dice Meléndez- sobre todos los sujetos que están desempeñando empleos eclesiásticos, políticos, militares y de la Real Hacienda”55 y el 17 de noviembre ya había recibido la real orden de 4 de septiembre de 1810 del Consejo de Regencia con poderes para “remover de sus destinos a toda clase de empleados sin excepción de fuero ni privilegio siempre que lo estime conveniente y lo exija la urgencia de mantener y conservar el sosiego” 56. Tras los sucesos de Caracas el 19 de abril y de Cumaná el 26 de los mismos, Puerto Rico se convirtió en lugar de llegada de las autoridades, tropas, inmigrantes civiles y detenidos insurgentes cuando el depuesto Capitán General de Caracas Vicente Emparán alertó que “Napoleón y su hermano José han enviado a estos puertos de Estados Unidos una multitud de emisarios que deben introducirse en todos los distritos de la América española con  el designio de revolucionarla” 57.

El Consejo de Regencia, antes de la instalación de las Cortes, intentó apaciguar los ánimos de los americanos insurgentes con el envío de Comisionados Regios con poderes de Virrey para “premiar, castigar y perdonar indistintamente” y para Costa Firme envió a Ignacio Antonio Cortabarría 58 con sede en Puerto Rico. Meléndez intervino en la Comisión de Paz por la seguridad de la provincia y los oficiales de la Real Hacienda de la isla contabilizaron sus fondos. Terminada ésta por orden de 26 de diciembre de 1811 para enviar Ejércitos Pacificadores a Costa Firme en respaldo de  Domingo Monteverde, la Regencia instruyó en la misma orden que las facultades de Cortabarría pasaran a Melédez. 

6.2. Power demanda con éxito la anulación de un decreto y el espíritu del mismo


Las Cortes delimitaron las funciones de la Regencia y Power reclamó otro tanto para el gobernador de Puerto Rico o para cualquier otro ejecutivo con poderes especiales en América o en la Nación, tras conocer el decreto de ésta a favor de Meléndez de 4 de septiembre de 1810,  o sea,  20 días antes de instalarse Congreso.

En sesión pública de 15 de febrero de 1811, conocedor ya Power del efecto del decreto contra alcaldes, eclesiásticos y familias de poder, denunció a Meléndez e  impugnó el citado decreto y demandó del Congreso su revocación y la de cualquier otro del mismo tono o espíritu extendido a cualesquiera en la Nación. Como algunos otros parlamentarios, Power leyó 59 su exposición para no improvisar o para que la prensa lo publicara fielmente y como estrategia hizo leer un informe recibido de Puerto Rico con el  “juramento de fidelidad y reconocimiento a las Cortes prestado por el  Cabildo de la Catedral de Puerto-Rico, su prelado, clerecía y comunidades religiosas”,o sea, de los principales blancos de la persecución de Meléndez60 y comparó la actuación de éste con el despotismo de Godoy para preguntarse: ¿Merecía este pueblo fiel esta respuesta? Se leyó la orden impugnada cuyo texto fue el siguiente:

“Bien penetrado el Consejo de regencia del acendrado patriotismo de V.S. de sus talentos políticos y militares, probidad, desinterés y amor al soberano, se ha servido autorizarle , a nombre del Rey nuestro  señor, Don Fernando VII, con toda la amplitud y extensión de facultades que puede atribuir la soberanía, para remover de sus destinos a toda clase de empleados, siempre que lo estime conveniente y lo exijan las circunstancias, confiriéndolos provisionalmente a los que contemple dignos y merecedores de sus prendas civiles y morales, para proceder de toda clase de personas sin distinción de estado, fuero ni privilegio, confiscarlos y trasladarlos a dónde más bien le parezca, si considerase que conviene así a la tranquilidad y seguridad pública, acordando, publicando y haciendo observar todas las providencias que estime más oportunas, y capaces de influir a los mismos objetos; y en fin, para todo cuanto requiera la recta administración de justicia, y la quietud y tranquilidad interior de esa isla, evitando por todos los medios que dicta la prudencia y la experiencia, el que entre en ella ni en ningún otro punto  del distrito de su mando persona alguna que vaya a Caracas y sus provincias, sin que preceda el más riguroso examen de su conducta, opiniones, patriotismo y fidelidad al legítimo Gobierno: pues desde luego se persuade a S.M. que no dejará V.M. de corresponder a tan alta confianza, y que llenará las ideas que muy de antemano tenía formadas de su carácter íntegro, activo y enérgico, cuando se trata de su Real servicio en las delicadas circunstancias en que se hayan esos países. De Real orden lo prevengo a V.M. para su inteligencia y cumplimiento.= Dios  guarde a V.M. muchos años.

“Cádiz 4 septiembre de 1810.- José María de Sierra.= Señor gobernador de la isla de Puerto Rico”.

Prosiguió Power con una reflexión en la que destacó el doble efecto de “aquella tiránica orden y de ilimitada autoridad” en Puerto Rico –primera posesión del nuevo mundo en reconocer la Regencia por la lealtad del pueblo, no por el gobernador- y en América –especialmente en Venezuela y Santa Fe- por “impolítica para calmar las conmociones” y contradictoria a la del 15 de octubre prometiendo libertad y felicidad. Power reconoció que en circunstancias especiales los pueblos suspenden las constituciones y se rigen por la ley marcial pero, aún en este momento crítico, los ciudadanos no quedan a merced y capricho de un solo hombre. Cierró el largo discurso modernista que aquí no podemos analizar del modo siguiente:

“la isla de Puerto Rico ha jurado una adhesión eterna a nuestra causa: ha jurado subordinación  y respeto a las autoridades, pero no quiere ni debe querer ser esclava […]  porque el español no puede ya ser oprimido. Perezca en buena hora el criminal sobre un cadalso si lo merece, más sea cuando la ley lo condene: muera entonces, porque así lo exige el bien de la sociedad; pero que nadie quede al rigor del despotismo.   (Murmullo de aprobación)”

Power trascendió el localismo isleño y como representante nacional, amplió y reclamó que el decreto de 4 de agosto y cualquier otro en los mismos términos dados en América o en la Nación fueran también abolidos. Inmediatamente, un buen número de diputados tomaron la palabra para apoyar la propuesta y recomendaron añadir: que los virreyes y gobernantes se ajustaran a las Leyes Indias, que no se les permitiera premiar, castigar o determinar concesiones particulares a título propio, como había ocurrido, y que, asimismo, se removieran de sus cargos al finalizar sus términos 61.
Sin querer oponerse, el diputado Aner justificó la medida en los territorios conmocionados y esta postura pudo haber motivado el artículo que el mismo día los defensores del gobernador Meléndez publicaron con el título: “Primeros sucesos desagradables en la isla de Puerto Rico” en el que dedicaron párrafos ofensivos a dignidad del diputado puertorriqueño, aunque no fue conocido por Power hasta el 20 de agosto de 1811, vía Puerto Rico, porque Luis Meléndez, hermano del gobernador, retiró las 100 copias para la distribución en Cádiz.

Las intervenciones apasionadas de 15 de febrero lograron revocar el decreto en sus cuatro partes según el análisis del diputado Huertas y aún el diputado Mejía formuló la política para remover “virreyes, capitanes generales y gobernadores de América”, al cumplir el tiempo de su destino y su planteamiento se “mandó pasar a la Comisión de Guerra” mientras la destitución de Meléndez pasó al Consejo de Regencia.
   

7. Puerto Rico, “primer pueblo de América en  mejorar sus  instituciones”

El interés de lo nacional y continental que desde la vicepresidencia y después de ella  desveló a Power no restó su interés por las instrucciones que recibió de los cabildos de San Juan, San Germán, Aguada, Coamo y Arecibo, antes bien, fueron base y apostilla de las que Power presentó a Esteban Barea el 7 de abril de 1811 62, sólo dos meses después del famoso decreto de 9 de febrero.  Estas propuestas pasaron al  decretó de 28 de agosto de 1811 que convirtió a Puerto Rico, en palabras de Power, “en el primer pueblo de América en mejorar sus instituciones”.
El Imperio Español inició su plan de reformas con el rey Carlos III con la dirección de Campomanes y Floridablanca que promovieron la creación de Juntas de Comercio y Moneda, repoblación y leyes para fomentar todos los Ramos. En Puerto Rico se iniciaron las primeras reformas militares, agrícolas y comerciales basadas en el “Informe” de 1765 del mariscal Alejandro de O´ Reilly para centralizar y delimitar la producción a café, azúcar, tabaco y cueros. Cinco años después, las “Memorias” de Abbad y Lasierra describieron las riquezas de la isla y de sus habitantes y en 1809 los cinco cabildos ofrecieron su propia visión de las necesidades regionales en los proyectos o “Instrucciones” que encargaron al diputado Power.

Por otra parte, las revoluciones sucesivas y simultáneas de índole económica, intelectual, social y política en Europa en el siglo XVIII se extendieron a las Trece Colonias de Norteamérica que –con ayuda de España y Francia- adelantaron su Independencia. En el Caribe, Haití en 1804 hizo lo propio, se independizó de Francia y Proclamó la República. Señales ambas, del deseo de reforma, progreso y libertad en América y punta de lanza de los movimientos similares que en el continente podrían sucederse.

Algunos historiadores identifican las ansias de trasformación y reformas político-administrativas como etapa pre-revolucionaria española, Carlos Seco catalogó el 19 de marzo de 1808 como “Revolución de Marzo” y pie de las revolucionarias Cortes  Generales y Extraordinarias y de la Constitución liberal de Cádiz porque a fin de cuentas, resultó en las alteraciones políticas que terminaron con el Antiguo Régimen. En este sentido, el puertorriqueño Francisco Moscoso catalogó, recientemente, al diputado Ramón Power como “Tribuno del liberalismo anticolonial”.

7.1. Las Reformas en la  Administración de Correos de 17 de abril de 1811

La administración de Correos había tenido autonomía en sus servicios como negocio privado familiar 63 hasta 1706 pero Felipe V y Carlos III, en la centralización borbónica, lo incorporaron a la Corona 64. Sin embargo, el espíritu independiente o al menos autonómico sobrevivió como se aprecia en el señalamiento del Capitán de Fragata Vicente de Voz Comandante del bergantín Correo el “Cazador” que  “recelaba” que el Capitán General de Puerto Rico exigiera la correspondencia ya que no siendo Puerto Rico Apostadero de América los Comandantes de los Correos Marítimos debían entregarlo directamente en la Administración de Correos 65. Asimismo, el Administrador de Correos madrileño Tomás Hernando rogó a sus superiores dar órdenes precisas al gobernador para que “no se mezcle directa ni indirectamente en las materias económicas, o gubernativas de la Renta, según lo tiene repetidamente declarado el Rey y es indispensable para asegurar su más  útil Real servicio y el del Público”66. Inclusive el exgobernador Montes pretendió tener copia de las instrucciones y correspondencia entre el Administrador de Correos y el Diputado 67.

Sirvan los planteamientos para comprender que los funcionarios de la Administración de Correos fueron del mismo “espíritu de partido” que Power y que por tanto que se apoyarían mutuamente. Así, a pesar de la oposición de Meléndez, Power  llegó a Cádiz con el Interventor de Correos  Esteban Ayala68 como secretario y al ser nombrado en la Comisión de Correos69 delegó en éste la redacción del reglamento del ramo 70 y las reformas en el mismo. El diseño de Ayala fue fiel al plan previo del Administrador José Urdapilleta, que publicó la gaditana Juana Rodríguez Macías, al que  incorporó las recomendaciones de Tomás Hernández.

El 17 de abril de 1811 quedó aprobado el plan del correo interno para la isla 71 y el nombrado interino por Hernández, tras la partida de Ayala, el hermano del diputado, Manuel Ángel Power 72 recibió el nombramiento a la Superintendencia General del Ramo, con 500 pesos de sueldo mientras que Ayala consiguió un ascenso.

7.2.  Reformas aprobadas el 28 de agosto de 1811

Desde el 30 de octubre de 1810, Power aprovechó su reelección a la Vicepresidencia para promover los proyectos isleños y urgió a la Comisión de Hacienda reunir la información e instrucciones necesarias de la Regencia para adelantar los trabajos. El 7 de abril de 1811 Power entregó un amplio Informe de 20  folios73 con un extracto a la Regencia de 16 peticiones concretas para el fomento  “de la Agricultura, Industria y Comercio” de Puerto Rico  y en la sesión pública de 27 de abril, el Ministro interino de la Real Hacienda de Indias presentó un larguísimo informe con el estado de los Virreinatos y,  al final del mismo, el análisis del estado de situación de Puerto Rico 74 integrando lo recibido de Power y otros expedientes pertinentes.

El informe del Ministro es toda una pieza para analizar pero en síntesis presenta: la valoración militar que se le habían dado históricamente a la isla en detrimento de la agricultura, la industria y el comercio; la centralización del poder en el gobernador; los escasos ingresos -264.019 pesos más el situado de cerca de 400.000 pesos-, la falta de sistema en la  Hacienda; la necesidad de comercializar los productos agrícolas que se producen, especialmente el café; la necesidad de volver al libre comercio para atraer población; los incentivos de reparto de tierras a los colonos; los vicios económicos; la falta de capitales y  el escaso comercio, quizá por la falta de puertos y trabas en la extracción del ganado vacuno y mular, entre otros.
El decreto de 28 de agosto del Congreso aprobó las recomendaciones del Consejo de Regencia con la siguiente orden que popularmente conocemos como Leyes Power 75.

“ORDEN En que se manda observar varias medidas para fomentar la prosperidad de la Isla de Puerto-Rico.

Excmo. Señor: Conformándose las Cortes generales y extraordinarias con lo propuesto por el Consejo de regencia acerca de las diferentes pretensiones hechas por D. Ramón Power, Diputado de la Isla de Puerto-Rico, con la idea de fomentar la prosperidad de aquella Isla de que nos dio aviso el antecesor de V.M. con fecha de 9 de este mes, han resuelto: Que en la expresada Isla se establezca en cada uno de los puertos menores de Aguadilla, Mayaquies [Mayagüez], Cabo Roxo, Ponce y Faxardo un Administrador o tesorero de Real Hacienda con asignación anual de trescientos sesenta pesos, y un Oficial que intervenga sus operaciones con la de doscientos cincuenta pesos, y además el tres por ciento al primero, y el dos al segundo del producto de la misma Administración, nombrándose para el desempeño de ellas a los actuales Subdelegados de Rentas que hay en dichos puertos: Que la Intendencia se segregue del gobierno militar, y se nombre por separado un Intendente con cuatro mil pesos de sueldo, y seiscientos para gastos de escritorio; como  también un Asesor con mil pesos anuales: Que continúe el derecho que tienen los propietarios de tierras, como un reconocimiento del repartimiento que de ellas se les hizo en los principios, e igualmente el de alcabala, y se arregle y nivele el de la destilación del aguardiente de caña a lo que este ramo paga en la Habana: Que el abasto de carnes y provisión de harinas se ponga en entera libertad, sin que el Gobierno se entrometa en su especulación, ni se obligue a los ganaderos a proveer de carnes a la capital, ni menos se les prohíba la extracción del ganado a las Islas extranjeras , siempre que paguen por cada cabeza de ganado mayor dos pesos fuertes, y cuatro reales plata por cada cabeza menor, ni tampoco a los extranjeros pagando tres pesos por la mayor, y seis reales plata por la menor: Que se establezca una sociedad económica de amigos del país, que facilite el comercio e industria: Y últimamente, que a los soldados milicianos, excepto oficiales, cabos y sargentos que fueren pudientes, ya hacen el servicio sin estipendio alguno ocho días seguidos en cárceles, vigías y demás puntos de defensa, se les abone sus respectivos sueldos de dos reales diarios de aquella moneda, mientras estuvieren empleados en dicho servicio, arbitrando estos gastos los Ayuntamientos, y satisfaciéndose en el ínterin, con calidad de reintegro, de los caudales de Propios, y resolviéndose a favor de aquellos naturales cuanta quantas dudas puedan ocurrir de las sentadas disposiciones.- Y de órden de las mismas lo comunicamos a V.E. para su inteligencia, y que S.A. disponga su cumplimiento.- Dios guarde a V.E. muchos años.- Cádiz 28 de Agosto de 1811.- Manuel García Herreros, Diputado Secretario.- Juan de Balle, Diputado Secretario.- Sr. Encargado interinamente del Despacho de Hacienda de Indias”.

Al día siguiente Power comunicó a sus compatriotas las gracias recibidas en carta dirigida al Cabildo de San Juan 76 y en ella resumió las 16 demandas que sometió sobre asuntos de gobierno y administración, comercio, arbitrios e impuestos destacando que la mayoría fueron aprobadas, 3 rechazadas y el libre comercio por 15 años,  pendiente, y sujeto a lo que se determinara para América. Por tanto, las bases comunes que estableció Power con 26 diputados americanos influyeron en las concesiones a la isla y a las reformas particulares de cada provincia. El establecimiento de cinco puertos para el comercio no fue nuevo pero apoyó la medida de 1804 y la autorización de las Asociación Económica de Amigos del País fue una esperanza para posibles planes en educación y cultura. Power informó como se resolvieron sus demandas según el siguiente cuadro:

 

PETICIONES DE POWER
7 ABRIL 1811, Ley Power

DETERMINACION DEL CONGRESO:
28 DE AGOSTO DE 1811

1-3. Sobre libre comercio por 15 años

1-3. Pendiente hasta la resolución general del Comercio en América

4 y 5. Habilitar cinco (5) puertos: Mayagüez, Cabo Rojo, Aguadilla, Ponce y Fajardo.

4 y 5. Resuelto. Con el nombramiento de un Administrador  con 360 pesos anuales y un Interventor con 250 pesos y ambos con derecho a recibir un 5% del producto de administrar, un 3% para el Administrador y un 2% para el Interventor.

6. Separación de la Intendencia  del Gobierno Militar 77

6. Acordado. El Intendente  con cuatro mil (4,000) pesos anuales y seiscientos (600) de gastos de escritorio y también un Asesor de Intendencia con (1,000) pesos anuales.

7. Contribución “Derecho a tierras”

7. Rechazado “la extinción del derecho a tierras” porque es mínimo ya y porque el hecho reconoce la autoridad del erario público en el reparto de tierras del que surgió.

8. Derecho de saca y contribución

8. Abolido el derecho de saca en los aguardientes y la contribución se iguala a la de La Habana

9. Extinción de la alcabala

9. Rechazado por ser el único ingreso a Cajas de la Isla

10. Libertad de carnes y exención de los labradores de proveerla a la Capital

10. Acordado completo las dos cosas

11. Libertad de harinas

11. Aprobado: libertad absoluta

12. Exención de Diezmos, alcabala etc. a favor de las antiguas Haciendas.

12. Rechazado por la escasez de rentas en la Isla pero cuando aumenten por la producción se reducirá a la mitad 78

13. Extracción de ganado

13. Concedida pagando por cabeza mayor dos pesos fuertes y por las menores cuatro reales de plata. Si el comercio es con extranjeros deberán abonar tres pesos por las mayores y seis reales de plata por las menores

14. Paga a la Guardia Urbana

14. Concedido. Se abonarán dos reales de plata diarios por cada uno

15. Que en renglones no claros sobre fomento de agricultura y comercio se decida lo mejor para la Isla.

15. Aprobado

16. Establecimiento de una Sociedad Patriótica.

16. Aprobado

La separación de la Intendencia de la Capitanía General de Puerto Rico fue una verdadera descentralización de poderes que saneó la administración. Desde que la Intendencia fue creada por las reformas de Carlos III en puerto Rico ejerció la misma el gobernador, excepto en el interinato de Francisco Torralbo pues éste se quejó el 29 de mayo de 1793 de “haber sido despojado de la Intendencia” por real orden comunicada por el Ministerio de Hacienda. La Intendencia la ocupó Juan Francisco Breagh hasta cuando volvió a integrarla el gobernador Ramón de Castro.

A la satisfacción de haber logrado separar facultades y poderes de la Capitanía General, Power añadió la de que fuera nombrado su recomendado el castellano viejo de Alaejos, en funciones en Guatemala, Alejandro Ramírez79 que impulsaría sus medidas 80.
           
El decreto y Power contaron con la oposición inmediata del gobernador Meléndez 81  por la escasez que sufrían las cajas isleñas, la falta del situado y los numerosos gastos de Costa Firme. Pero Power que tenía sobradas razones para creer que procuraría entorpecerlas alertó de ello al Consejo de Regencia y éste le respaldó.

7.3. El espíritu de servicio de Power y las nuevas reformas administrativas

El representante del primer pueblo de América en renovar sus instituciones terminó su primer informe de logros con una muy particular confesión de su sentimientos, cito a Power:  “Nada importan los disgustos que con tanta amargura me han causado las Diputaciones de Puerto Rico, y nada importarán tampoco los que todavía podrán causarme el desempeño de mis sagrados deberes. Si es verdad  que he podido en algo mejorar la suerte de mis compatriotas; si la generación presente y las venideras serán más dichosas que lo fueron hasta hoy los habitantes de esa Isla, todas mis penas desaparecerán al presentarse a mi imaginación esta dulce idea; la más grata y consoladora para un hombre sensible y agradecido, que ha suspirado siempre por corresponder dignamente a la confianza con que le honraron sus comitentes al trasmitirle la representación de sus derechos”.

Con las expresiones gozosas de Power de haber convertido a Puerto Rico en el “primer pueblo de América en mejorar sus instituciones” de gobierno no terminaron sus desvelos por lograr las demandas pendientes 82 y se dedicó, de inmediato, a señalar los renglones a mejorar en el gobierno interior de la isla: eliminar o reformar las “Tenencias a Guerra”, buscar arbitrios seguros para las mismas y reglamentar que ese cargo y el de “Sargento mayor de los Partidos” se confiriese, siempre, a los vecinos “más honrados y de la mejor opinión” y que fueran seleccionados por “los mismos Pueblos”, por un año, aunque podrían ser reelegidos hasta cumplir en el servicio tres años, sólo así se podrían desterrar los abusos que desgraciadamente han sido tan generales.

Power también señaló como pendientes: los adecuados repartimientos de tierras y las instituciones educativas; asignar los medios oportunos para establecer escuelas de primeras letras en el interior de la Isla con las dotaciones competentes y con la identificación de los arbitrios necesarios para que basten a cubrir el objetivo, sin grabar directamente a la agricultura; “el establecimiento de una Universidad en la Capital”; fortalecer los Ayuntamientos pues ellos tienen la confianza de los pueblos y deben promover el bien y la prosperidad pública como obligaciones sagradas con la Patria.

Tras la proclamación de la Constitucional, debió establecerse en  Puerto Rico el gobierno político de la Provincia con Diputación y Audiencia propia, entre otras reformas pero el regreso de Fernando VII en 1814 terminó con la legislación gaditana,  aunque en Puerto Rico se echaron las bases para “la Cédula de Gracias de 1815” y cinco años después, en el Trienio Liberal 1820-1823, para la puesta en marcha de las reformas institucionales doceañistas que radicó Demetrio O’Daly a nombre de Puerto Rico con la efectiva separación del gobierno político del militar, que afectó al gobernador Miguel de La Torre 83 al llegar a  Puerto Rico en 1822.

8. Power solidario con sus representados

Constantemente, Power pidió instrucciones, dirección y que sus comunicaciones fueran despachadas a todos los cabildos de la isla y recibió informes particulares sobre las ocurrencias de Puerto Rico así como acusaciones de los ofendidos por el gobernador que dio curso ante las Cortes, de las que presentamos algunas.

8.1. Power en defensa de los naturales.

A primeros de agosto 84 la Comisión Eclesiástica que se había ocupado de la destitución forzosa del arcediano de Puerto Rico recibió otra reclamación del cabildo de  la catedral a Power sobre cómo llenar vacantes.

El cabildo informó a Power que el Consejo de Regencia había nombrado a “D. Miguel Armida Rivera, cura párroco de la villa de la Real Isla de León sin observar los derechos del canónigo Don Juan de la Encarnación Andino y D. Tiburcio González Esmura, racioneros uno y otro y los más antiguo para llenar una vacante, según previene la Cámara de Indias”, y solicitaron se anulara el nombramiento. Las Cortes pidieron informe al respecto al Consejo de Regencia que en consulta con la Cámara de Indias, resolvió que no habiendo ley que obligara a seguir “el orden de la escala” sostenía el nombramiento hecho a “Armida”, meses antes, como recomendó la Comisión Eclesiástica para no condicionar la autoridad del Patronato. Sin embargo, algunos diputados argumentaron a favor de los inconformes alegando como Morales Duárez y Ostolaza que no habiendo ley sobre la escala había que respetar, cito:

“el derecho de los naturales, que era innegable en el derecho canónico , y sobre lo cual había resoluciones conciliares, pontificias y aún sinodales: que además había el testamento de la reyna Isabel, por el cual constaba  que convino con los primeros obispos de América  en que pudiesen llevar de la Península  los servidores auxiliares que quisiesen; pero que en lo sucesivo prefiriesen a los hijos de los conquistadores; resolución repetida por varias órdenes  y declaraciones de la Cámara, y respetada por todos los Reyes de Castilla, según podía verse en Solórzano; por el grande influjo que tenía en los párrocos que estaban encargados  de la dirección religiosa y política de los indios, y que fundaban su descanso en semejantes ascensos”.

El diputado  Gallego aprobó las razones de Morales Duárez pero no  recomendó  la anulación del nombramiento por el tiempo trascurrido de éste. Pérez  “apoyó el sistema de escala fundándose tanto en la media annata y anualidades que resultaba de no seguirlo, cuanto en la justicia que reclamaba a favor de aquellos prebendados, que si no eran protegidos por el Rey y los obispos, quedaba estancados sin ascenso alguno. Citó el Deanato de Valladolid de Michoacan, en que había perdido el Erario público más de 70.000 duros, por no haberse seguido el orden riguroso de escala”, pero  concluyó que se aprobara el dictamen de la comisión como excepción pero que en lo sucesivo se respetara  el régimen indicado.

El asunto religioso puertorriqueño presentado por la Comisión se dividió en dos “fue aprobada la primera parte del dictamen de la Comisión, [y] se desaprobó la segunda”  según la votación. Es decir, el patronato no debió ser el móvil de la decisión.

Al día siguiente, Morales Duárez tomó la palabra para reclamar e insistir que la solución dada para Puerto Rico no sirviera de perjuicio a las reglas que habrían de dictarse. Es decir, seguía en desacuerdo con la Comisión pues no se respetó a los naturales.

Poco después 85 llegó una nueva acusación del cabildo y el obispo al gobernador porque eliminó el impuesto de “dos cuartos en libra de pan” decretado para la fábrica de la catedral pero la misma pasó al Consejo de Regencia por recomendación de la Comisión.

En la sesión de 26 de septiembre de 1811, Power se opuso y firmó con 38 diputados  en contra de lo propuesto en el Art. 91 del borrador de Constitución que recomendó permitir a los no naturales la representación en Cortes. El artículo fue como sigue: “Para ser Diputado de Cortes se requiere ser ciudadano, que esté en el  ejercicio de sus derechos, mayor de 25 años, y que haya nacido en la Provincia, o esté avecindado en ella con residencia a lo menos de siete años, bien sea del estado seglar o del eclesiástico secular; pudiendo recaer la elección en los ciudadanos  que componen la junta, o en los de fuera de ella”.
Power no abandonó ni dejó perder las conquistas y reformas políticas conseguidas en beneficio, reconocimiento, administración y gobierno de los criollos puertorriqueños. 

8.2. Power en defensa de San Germán como primera población nativa y criolla

Power atendió, en el grado que pudo, las instrucciones de la villa de San Germán en  1809 que declaró su independencia si Napoleón se apoderaba de la isla y preventivamente solicitó también: crear una junta en Puerto Rico para cogobernar en éste interregno y ser reconocida segunda provincia de Puerto de Puerto Rico. El asunto político del status no podía resolverlo Power so pena de quedar  “nulo, y de ningún valor, ni efecto este poder” general que recibió el 26 de abril de 1810 por lo que Power pidió el título de “muy noble y muy leal” para la Villa de San Germán en “atención a los distinguidos servicios de aquellos naturales en diversas épocas, principalmente en el siglo XVII”.

La propuesta documentada de Power pasó a la Comisión de Premios de las Cortes y ésta, en sesión de 14 de enero 1812,  recomendó que pasara a la Regencia para su análisis y las Cortes así lo aprobaron. La Regencia en la sesión de 28 de marzo de 1812  la devolvió a la Comisión de Premios con “no ha lugar” y la comisión se conformó con el parecer de la Regencia en sesión  1 de mayo de 1812.

Debió sospechar Power que algo así ocurriría porque, en la propia sesión de 1 de mayo hizo leer al secretario de las Cortes un papel que llevó preparado para defender los méritos de su propuesta y alertó a las Cortes que  “negar” a la villa de San Germán el título solicitado “sería lo mismo que llenar de amargura a todos sus fieles habitantes”  porque sería como no reconocer, “lo que yo disto mucho de creer”, el mayor fundamento para que pueda aspirar a este honor  como “antigua población” taína, previa al Descubrimiento y criolla por asentamiento de las primeras y principales familias.

En la argumentación de fuerte asentamiento indígena, Power debió tener presente el reclamo americano de la sesión de las Cortes de 14 de septiembre, sobre la determinación de la unidad poblacional para establecer la “representación equitativa”, en las que las poblaciones indígenas fueron reconocidas con honores al conteo de la unidad y sin los reparos que se hicieron a las castas, mestizajes o africanos. El punto lo desarrolló  estableciendo  “que San Germán era ya isla cuando aún se ignoraba su existencia” antes del Descubrimiento. Por tanto, la población taína sangermeña tenían derechos reconocidos por Isabel la Católica y las Leyes de Indias, iguales, que las poblaciones indígenas en toda América “que gozan timbres mucho más distinguidos que el solicitado  y tienen hoy en este augusto congreso  sus dignos representantes”. Planteó que como población indígena debió tener representación en las Cortes pero no insistió en el reconocimiento como provincia que se la garantizaría. Sólo recomendó el título pero en la argumentación y exposición, Power dio los elementos fundacionales, poblacionales y de fidelidad para que fuera nombrada provincia, como por estas fechas la fiel Coro, en Venezuela, exigió reconocimiento de su antigua capitalidad y le fue otorgado por la “lealtad de sus habitantes” el 21 de marzo de 1813.

Para documentar la antigüedad fundacional, Power narró los hechos históricos de la villa fundada en 1510  por el capitán Cristóbal de Sotomayor; sus varios traslados de acomodo seguro que repercutieron en crear tres poblados o aldeas vigorosas: primero junto a la bahía de Guánica, después en la parte de la Aguada –que fue reducida a cenizas por el “desgraciado accidente”, resistencia indígena- y finalmente, en el lugar que  ocupaba, Miguel del Toro, uno de los capitanes del célebre Juan Ponce de León y de los que más contribuyó “a la adquisición de tan interesante isla”.

Calculó que la villa de San Germán –a 25 leguas de la capital- tenía una “población 24,000 almas, sin agregar los pueblos de su partido, que ascienden, en todo, a 59,540 personas” y señaló que de no haberla desmembrado hace pocos años de “los distritos pertenecientes a la villas de Aguada y Coamo” su jurisdicción sumaría  más de 100,000 habitantes, o lo que es lo mismo, “sobre la mitad de la total población de la isla”. Dejó asentado Power la superación de la cifra poblacional establecida en el documento común americano del día 26 de septiembre de un diputado a Cortes por cada cincuenta mil almas.

El renglón de la seguridad de la que pudo ser segunda provincia estaba garantizado pues Power sustentó que la Villa tenía sus propias fuerzas “más de 500 plazas de milicias urbanas con más de 4.000 hombres y 1,200 plazas de milicia nacionales de infantería, 130 de caballería y más de 9,000 soldados urbanos” lo que sería suficiente para sofocar “un levantamiento o invasión”.

Aún recordó Power el reconocimiento que recibieron “capitanes y caudillos” de la villa;  que en 1703 recibió el derecho a tribunales “de primera instancia en causas civiles y criminales del distrito de la jurisdicción” -antes de la mencionada centralización borbónica-; que contribuyó con 5,000 hombre a levantar el bloqueo a San Juan y que en 1810 envió la suma, nada despreciable, de 81,000 pesos fuertes, más militares de carrera y otros recursos.

Para cerrar, recuerda a las Cortes la “constante adhesión” al rey que caracteriza “a los puerto-riqueños”, su lealtad, cuando América arde en “guerras civiles”, y los  sobrados méritos para la gracia que pide, el título, que igualaría a San Germán con la única capital que la posee, San Juan, y en armonía integrarían la unidad nacional tan abatida en América.

Los diputados  Mosquera y Cabrera y Arizpe apoyaron a Power y del Valle apoyó a la Comisión de Premios y a la Regencia, que se apoyó en el informe de la Cámara que se leyó. El diputado Creus recomendó darle  el título de Ciudad pero no el de “Muy Noble y Muy Leal”.  Esta propuesta pasó a votación y se derrotó y la otra ni pasó a votación. Pero, para nuestros propósitos está ilustrado el punto, Power no olvidó a San Germán, aunque no logró ni el reconocimiento propuesto.

Otra vez Power abogó por una causa perdida, defendió a los caraqueños cuando algunos ya estaban resueltos a no reconocer el Consejo de Regencia ni las Cortes y defendió el título a la Villa cuando las primeras familias del lugar, siete días más tarde,   organizaron una “conspiración” por los derechos criollos y su autonomía, por lo menos. El gobernador Meléndez acusó y abrió expediente a los inconformes o contestatarios aunque no se sostuvo. 

8.3. Power intercede en las Cortes por las villas de Arecibo y  Aguada

Aún consciente de haber extendido la presentación y de tener que exprimir el tema no puedo dejar de mencionar que Power elevó a la Corte la defensa y reconocimiento a las villas que lo apoyaron desde el principio y que -a pesar de echarse en contra al gobernador de Puerto Rico- mantuvieron su postura porque el hecho retrata al diputado puertorriqueño y el grado de compromiso con sus representados.

En primer lugar, la destitución del alcalde de Aguada por el gobernador Meléndez. Los hermanos Ríus, José Antonio alcalde de la villa de Aguada y el alférez real Juan alcalde de la villa de Arecibo habían experimentado grandes diferencias con el gobernador que trascendieron a la prensa en agosto de 1811 por un escrito de Power. En la sesión de 4 octubre de 1811 Power dio a conocer con gran satisfacción dos representaciones de los ayuntamientos de las villas de Arecibo y la Aguada que manifestaban “su gratitud” a las Cortes por “la revocación de la orden con que el Consejo de Regencia anterior” en 4 de septiembre de 1810, autorizó al gobernador de aquella isla con facultades ilimitadas.

El apoyo mutuo del diputado y los hermanos alcaldes empeoraría el caso que en Puerto Rico el gobernador llevó contra el alcalde de Aguada. El origen fue el incidente que José Ríus protagonizó el 10 de julio de 1810 con José Montero de Espinosa Salinas, Subdelegado de la Real Hacienda en el Partido de la Aguadilla. Salinas Montero informó a Meléndez que el alcalde de Aguada extrajo con tropas armadas la harina del almacén que estaba a su cargo. La indagación dio origen a un  voluminoso expediente Montero-Ríus en el que el gobernador acusó a Ríus de “insubordinación a las autoridades, e ideas facciosas y por las tropelías cometidas contra el Subdelegado Salinas con sus incidencias”, causa por la que le arrestó y lo  expatrió a la Audiencia de Puerto Príncipe, Tribunal de Distrito, en Cuba, para donde lo embarcó el 20 de febrero de 1812, según carta de Juan Ríus a Power de 25 de febrero de 1812 con el ruego de que intercediera por su hermano.

En ésta representación, Ríus solicitó al diputado para su gestión en las Cortes que destituyeran a Meléndez por el atropello a su hermano. Power que había presentado en la sesión de 24 de enero de 1812  dos representaciones de Puerto Rico en el mismo sentido contra el capitán general pidiendo su “destitución” una del ayuntamiento de San Juan, y otra del síndico procurador se inhibió en éste punto pero no así de defender la causa del alcalde. Ambos escritos pasaron a la consideración de una comisión especial que el 18 de febrero 1812 recomendó pasar el asunto a la Regencia para su determinación y las Cortes así lo aceptaron.

Para establecer la Junta Provincial de Censura Power recomendó “en la clase de eclesiástico Don Juan Lorenzo de Matas, deán de aquella santa iglesia, D. Francisco de Ayesa Vicario de la Villa de Coamo, residente en la capital de la isla; y en clase de seculares: D. José Costa y Gali, fiscal de la Audiencia de Caracas; D. Juan José Lloves auditor de la capitanía general y D. José Antonio Ríus, hacendado de dicha isla” pero el  9 de marzo de 1812 éste fue sustituido por Ventura Quiñones porque ya Meléndez, tras  abrirle expediente, lo había desterrado a Cuba.

La Audiencia de Puerto Príncipe absolvió más tarde de toda culpa a José Antonio Ríus y la sentencia apuntó a los métodos “violentos y opresivos” de Meléndez.

9. Compromiso de Power de cumplir y hacer cumplir la Constitución de la Monarquía Española

Por adelantado, los diputados juraron que aceptarían todos los decretos y cuerpo de leyes  que las Cortes sancionaran y Power nos ofrece un ejemplo de este compromiso desde antes de la proclamación de la Constitución y otro posterior de su afán y celo por hacerla cumplir.

9.1. Power aceptaría  la abolición de la esclavitud si las Cortes la decretaran

El Vicepresidente Power y el grupo de Ultramar lograron la noche de 26 de septiembre 1810 la resolución general “igualando el concepto civil de los americanos españoles con los de la Península y mandando que se nombrara  un diputado por cada cincuenta mil almas, sin distinción de castas” pero no se definieron éstas.

Al retomar el tema sobre el reconocimiento de castas en América, en la sesión de 14 septiembre 1811, intervino el diputado por Coahuila José Miguel Ramos Arizpe para oponerse con otros diputados americanos al Art. 22 y al 29 propuestos, sobre el estudio de poblaciones y castas de América sin incluir “los procedentes del África” lo que era, en opinión de él “cerrar la puerta a la virtud y merecimientos de sus representados”. Power no se expresó sobre el asunto presentado por su amigo y suponemos que entendió debía inhibirse por ser integrante de la Comisión del Comercio de Negros pues, en una carta a su madre, le expresó y comentó que en las Cortes se estaba considerando la abolición de la esclavitud y que de decretarse fuera ella  la primera que diera libertad a los esclavos. La sola noticia puso a los esclavos de la hacienda de Josefa Giralt de Power de Puerto Nuevo y a los de la hacienda de Esteban Ayala a celebrar y el gobernador ordenó al Teniente  a Guerra de Río Piedras abrir un expediente contra ella y un sumario a sus esclavos Jacinto y Fermín.

Así, quedó registrada la disposición de Power de otorgar “inmediata” libertad a los esclavos y su  inclinación a cumplir y hacer cumplir el conjunto de decretos y leyes gaditanas, aún en contra de sus propios intereses y hacienda. Más tarde, el liberal Power aunque no estuvo conforme con todo el articulado, como hemos visto, catalogó y valoró la constitución como “sabia, franca y liberal” y firmó la misma. 

Tras la proclamación de la Constitución Política de la Monarquía en Cádiz el 19 de marzo de 1812, precisamente en el cuarto aniversario del Motín de Aranjuez o la Revolución de Marzo fue proclamada en Puerto Rico el 14 de julio del mismo año86 .

9.2. Power defendió al regidor Tiburcio Durán de Villafañe de una mala interpretación de la Constitución.

Sin haber formado siquiera la Junta de Elecciones Ordinarias de Puerto Rico instruida por real orden de 23 de mayo de 1812 para que por parroquias el pueblo eligiera a los concejales de los nuevos Ayuntamientos Constitucionales, Meléndez destituyó a algunos de ellos en funciones, como fue el caso del regidor Tiburcio Durán de Villafañe al que separó de su oficio de la “peor forma”, según escrito del afectado.  El  regidor recurrió a Power y destacó “el despojo violento” de su empleo y una multa que le impuso el gobernador Meléndez a quien acusó de “despotismo” y de   haberle calumniado. En la sesión pública de 5 de julio, Power presentó en el Congreso la denuncia y llamó la atención sobre el proceso seguido por Meléndez que debió, en su opinión, convocar “elección de vocales para el Constitucional” y cuando estos tomaran posesión cesar a los antiguos cargos de ayuntamiento, en una transición arreglada. 

Por su parte Meléndez aseguró haber cumplido con la Constitución al cesar a regidores y otros oficios perpetuos porque así fue dispuesto en ella. Es decir, lo destituyó por ser regidor no por ser concejal o alcalde. Pero, además, Meléndez acusó también a Power ante el secretario del despacho de Gracia y Justicia de haber publicado en el Redactor General de 2 de de septiembre de 1812 un artículo “en contra de su honor”, y señaló que la defensa de Durán no era más que un plan de Power para “destruir mi opinión” y éste no debió intervenir en la determinación que él tomó con Durán en la isla, ni en la gestión de su gobierno porque el regidor no está bajo la “inspección del diputado”, ni correspondía a su dignidad el asunto.

Finalmente, Meléndez recibió orden para que repusiera en el Ayuntamiento de San Juan a Tiburcio Durán de Villafañe conforme al decreto 232 que estableció “cómo se reemplazarán los regidores y demás oficiales de los Ayuntamientos” pero sobre la devolución de la multa para la que Durán dio poder a D. Ulpiano de la Carrera el 20 de mayo de 1813, recibió un “no ha lugar”.

10. Expediente Power-Meléndez: acusación de Melendez a Power ante la Junta de Censura, el 19 de febrero de 1813

Los desencuentros públicos en la prensa de los dos distinguidos marinos al servicio de Puerto Rico llegaron a las Cortes por las implicaciones que tenían y porque siendo Power diputado debían iniciarse en la Junta de Censura de las Cortes, según establecido en decreto de 10 de noviembre de 1810.

Las diferencias entre Power y el gobernador Meléndez se iniciaron desde que Power fue seleccionado Vocal ante la Junta Central en 1809, se aumentaron tras la partida del diputado a Cortes por la represión de Meléndez a los seguidores y familiares 87 de Power y llegaron a su mayor tensión cuando Power el 15 de febrero de 1811 logró la revocación de poderes especiales a Meléndez concedidos por el Consejo de Regencia antes de instalarse las Cortes. El mismo día de la revocación, los defensores de Meléndez publicaron en Cádiz un artículo titulado “los primeros sucesos desagradables en la isla de Puerto Rico” 88 que Power recibió, vía Puerto Rico, el 20 de agosto de 1811 por haber comprado el hermano de Meléndez a la imprenta Quintana las cien copias que debían circular en Cádiz que ya adelantamos.

En la sesión de 20 de agosto de 1811 Power expuso a las Cortes los hechos, pidió el cese del gobernador y anunció que lo demandaría en los tribunales por ofensas y calumnias públicas, lo que hizo días después mediante poder a Ulpiano de la Carrera 89.   La denuncia contra el gobernador fue remitida al ya vigente Consejo de Estado que resolvió que no estando contemplado en el artículo 293 de la Constitución “no procedía la suspensión del brigadier Meléndez del mando de Puerto Rico”.

Un año después, Power presentó, en la sesión de 4 de julio de 1812, un artículo publicado en el “Averiguador Patriota”, en el número 422, del “Redactor General del “Diario Cívico” de La Habana” con serias ofensas a su persona las que -en su  opinión- salpicaban a las Cortes por lo que hasta que pudiera probar la falsedad de las imputaciones pidió retirarse de ellas y remitió el documento a la Junta de Censura. Pero no fue necesario, pues inmediatamente el conde de Toreno tomó la palabra y se opuso a que la petición de Power pasara siquiera a votación porque –dijo- si  todo diputado que fuese calumniado se le permitiera “retirase del Congreso mientras vindicase su honor”, sería dejar a cualquier mal intencionado la permanencia de los diputados en el Congreso, pues se les proporcionaría que con unas calumnias pudiera hacer “suspender de sus funciones al que se le antojase”. Aceptaron la opinión y no se procedió a la votación, por tanto Power siguió con su agenda parlamentaria.

El 14 de agosto de 1812, Power respondió al anterior artículo de Meléndez bajo el titulo: “Artículo comunicado al Redactor General del “Diario Cívico” de La Habana”. El contenido fue motivo de la acusación de Meléndez a Power ante la Junta de Censura de las Cortes. El 5 de febrero de 1813, Tomás Casado, Apoderado del gobernador, según establecido en el “Soberano Decreto de 10 de noviembre de 1810”, artículo 15, presentó -con copia del poder correspondiente- el artículo donde  se “infama a un constituyente por el Sr. Diputado Power y como haya de procederse contra un individuo que tiene tribunal particular, suplica a V.M. [las Cortes] que habiendo por presentados el poder y el impreso y admitiendo la delación se sirva pasarlo a la Junta de Censura  para que lo califique y devuelva, procediéndose enseguida a lo que haya lugar en justicia”90. Recibida la causa interpuesta, en la sesión secreta de 19 de febrero de 1813, se determinó que pasase a la Comisión de Justicia para que ésta diera su dictamen.

Power no vería la resolución final de la causa91 pues en su testamento militar en mayo del mismo año dispuso que se siguiera la misma en defensa de su dignidad92.

11. Ultimas representaciones, muerte y reconocimiento

El 8 de febrero de 1813 Power fue nombrado a la Comisión de Marina con Ciscar, Ortiz y Dueñas en sustitución de los diputados  Salas, Serna, Escudero y Torres Guerra. En la sesión de 13 de marzo de 1813 el diputado Cabrera por Santo Domingo demandó que se restableciera la Real Audiencia en su isla y se estableciera otra en Puerto Rico. Aunque Power no intervino en la sesión es posible que fuera un proyecto conjunto.
Pero su salud se debilitó tanto que escribió la que pudo haber sido su última carta al Ilustre Ayuntamiento de San Juan el 20 de mayo de 1813 para exponer la penosa situación por la que pasaba: “Enfermo y sin recursos en un Pays extraño”, abandonado por los concejales a “la más triste suerte” por no contar ni con las dietas que le correspondían como Diputado de la isla a pesar del “zelo que he manifestado y los disgustos a que me ha dado ocasión la defensa de los derechos de un Pueblo leal y generoso”.

Terminó la carta con el ruego de que le respondieran y auxiliaran conforme a lo que exigía “su propio honor” y a “la situación lastimosa a que se me ha reducido”93 .

Debilitada su salud, el 24 de mayo de 1813 Power “otorgó” testamento militar 94  nombrando albaceas a su madre, a su hombre de confianza Esteban Ayala y a su  amigo sacerdote Miguel Ramos Arizpe, Diputado por Coahuila 95.

11.1 Power delegó en Ramós Arizpe la defensa del pueblo de Hato Grande

El mismo día 24 de mayo que hizo testamento encargó el diputado Ramos Arizpe la defensa en las Cortes del Ayuntamiento de “Hato Grande”, hoy San Lorenzo, por lo que podemos deducir que sus afanes y dedicación a la representación de los asuntos de la isla estuvo por encima de su ya debilidad corporal.

En la exposición de Ramos Arizpe, a nombre de Power en favor  del Ayuntamiento Constitucional del pueblo de Hato Grande, acusó al gobernador Meléndez de arbitrariedad por no seguir lo establecido en el decreto de 9 de octubre de 1812 -sobre el establecimiento de tribunales- y por no hacer circular el mismo y perjudicar con ello a aquellos pueblos. Como remedio, el diputado demandó corregir los efectos.

Aún pudo conocer Power para su satisfacción los decretos de 8 y 10 de junio en los que fueron aprobadas, en general, para América varias medidas para fomentar la agricultura, la ganadería, establecimiento de cátedras de agricultura y sociedades económicas y la libertad para establecer fábricas de cualquier tipo de industria.

Conoció el triunfo de Domingo Monteverde y el fin de la Primera  República de Venezuela pero no alcanzó a saber que el 30 de junio de 1813 desde San Felipe del Morro de Puerto Rico Francisco de Miranda medió por los “afligidos habitantes de Venezuela” apelando a su borrador -”al generoso decreto de 15 de octubre 1810” y a la Constitución de 1812 como medio para “promover una sincera reconciliación y una paz sólida entre ambas partes para beneficio de todos”, cita de Miranda.

 Power murió el 10 de junio de 1813 a las tres y media de la tarde 96 con 37 años de edad en la casa de la familia Gaona donde se hospedaba, calle del Molino, número 39, identificada hoy con una tarja en la calle Adolfo de Castro.

El 11 de junio fueron informadas las Cortes del deceso de Power97 y fue enterrado el mismo día en el Cementerio General Municipal de Cádiz, San José de Extramuros, “nicho número veintinueve, fila cuarta, patio tercero, línea del Oeste” como consta en el acta del Ayuntamiento de 29 de mayo de 1931 en el Archivo Municipal de Cádiz 98. El 14 las Cortes, como excepción, dispensaron la ordenanza “que prohíbe que se hagan honores en la Corte a fin de que en el funeral del difunto Sr. Diputado Ramón Power” para solemnizar las exequias correspondientes a un “Capitán de Fragata de la Armada Nacional” 99. En la mañana del día 20 de junio fueron oficiadas las Exequias con Honores, según solicitaron a las Cortes por Ramos Arizpe y Esteba Ayala,  en la Iglesia parroquial Castrense de Cádiz, según acta de defunción del Archivo General de Ejército.  Primer reconocimiento tras su muerte al eficaz servidor del Estado.

En Puerto Rico fue muy sentida la muerte de Power especialmente entre los jóvenes y liberales pero también en la Diputación, el Cabildo catedralicio y los ayuntamientos que celebraron solemnes exequias. El municipio de San Juan hizo constar que Power “desde el momento de su elección, no había cesado de trabajar con constancia y con amor, por el bien y la felicidad del pueblo y que bien merece que su memoria sea eterna en los corazones de sus compatriotas”

El obispo Arizmendi mediante circular a los párrocos de la isla les exhorto a solemnizar funerales con “todos los sufragios posibles por el alma de tan digno ciudadano y compatriota que con tanto honor y constancia ha trabajado por el bien de la Nación y de esta Provincia, a quien debió toda su confianza”

Conclusiones

El que fuera décadas más tarde diputado a Cortes por Puerto Rico don  Benito Pérez Galdós presentó la España del tiempo de Power y las Cortes como sigue:

“¡Ay, qué ilusión tiene usted, Sr. D. Manuel! Verá usted qué escenas tan graciosas habrá en las sesiones... y digo graciosas por no decir terribles y escandalosas.
-El terror y el escándalo no nos son desconocidos, señora, ni los traerán por primera vez las Cortes a esta tierra de la paz y de la religiosidad. La conspiración del Escorial, los tumultos de Aranjuez, las vergonzosas escenas de Bayona, la abdicación de los reyes padres, las torpezas de Godoy, las repugnantes inmoralidades de la última Corte, los tratados con Bonaparte, los convenios indignos que han permitido la invasión, todo esto, señora amiga mía, que es el colmo del horror y del escándalo, ¿lo han traído por ventura las Cortes?
-Pero el rey gobierna, y las Cortes, según el uso antiguo, votan y callan.
-Nosotros hemos caído en la cuenta de que el rey existe para la nación y no la nación para el rey” 100.

Pues bien, en la situación descrita y en la urgencia nacional de independizarse y  constituirse con representación de los españoles de “las cuatro partes de mundo”, Power fue una pieza fundamental porque supo aunar voluntades, ideologías, saberes y diferencias de todo tipo para llegar a consensos tan importantes en la urgencia. Cohesionó como diputado nacional a los americanos y asiático hacia bases comunes desde las que partir para demandar resoluciones que respetando las diferencias regionales estuvieran unidos. Como representante puertorriqueño logró que la isla fuera el primer pueblo de América en mejorar sus instituciones y descentralizó el poder de los gobernadores, lo que echó los cimientos al Trienio Liberal. Lo que hemos presentado en este trabajo fue destacado al proclamar el Día de Power, en uno de sus “por cuantos”, cito: “La labor de don Ramón Power y Giralt fue de extraordinario provecho, no solamente para su tierra natal  sino también para los pueblos hermanos que compartían las mismas preocupaciones, logrando conquistas de vigoroso impacto tanto en lo político como en lo social y económico”101.

Pero sobre todo, nos importa destacar de Power lo de siempre: el espíritu con que  sirvió con sus propias palabras: “Nada importan los disgustos que con tanta amargura me han causado las Diputaciones de Puerto Rico, y nada importarán tampoco los que todavía podrán causarme. Si […] he podido en algo mejorar la suerte de mis compatriotas; si la generación presente y las venideras serán más dichosas […] y si he podido corresponder dignamente a la confianza…  y representación de sus derechos” 102.

Gracias.

Cádiz, 19 de diciembre de 2011

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1Tapia Rivera, Alejandro: Noticia Histórica de Ramón Power, San Juan, Puerto Rico, 1946, p.  59.

2Ramos Pérez, Demetrio: “Los «motines de Aranjuez» americanos y los principios de la actividad emancipadora”, Boletín Americanista, Barcelona, núm.  5-6 (1960), pp. 107-156.  

3 Estudio preliminar a las Memorias del Príncipe de la Paz, Godoy: el hombre y el político, t. LXXXVIII de la Biblioteca de Autores Españoles, Madrid, 1965, pp. V-CXXXVII, p. CV.

4 La conformación del gobierno de José I y la Constitución de Bayona -con la participación de los americanos asiáticos que detalla Eduardo Martiré: América en los planes de Napoleón, Historia General de España y América, RIALP, Madrid, 1992, t. XIII, pp. 107-119 precipitó la respuesta nacional.

5 Carta de Salvador Meléndez a Antonio Escaño fechada en  Cádiz,  24 de marzo de 1809 donde pidió autorización para partir,  A.B. Hoja de Servicio, Nota Rdo. carp. 17, fol. 2. En otra se informa que partió el día 26 de los mismos y en el narrativo de la Hoja de Servicios se asienta que la partida fue «el 9 de abril», A.B. Hoja de Servicios, carp. No. 16, fol 15. 

6 Fernández  Pascua, Delfina: Puerto Rico en el proyecto de pacificación venezolana (1810), Actas del XI Congreso de Academias Iberoamericanas de la Historia, San Juan, Puerto Rico, pp.767- 787 y en Puerto Rico ante los comienzos del proceso emancipador, Universidad  Central de Bayamón, Revista Cruz Ansata,  vol. XXVIII, 2006-2006, pp. 85-112

7 La votación fue como sigue: Arizmendi 5 votos; Valdejuli 4 votos; Ramón Power 7 votos; el presbítero Antonio Sánchez 3 votos; el doctor Manuel García 1 voto; el Dr. Nicolás de Quiñones 1 voto; Diego Pizarro, teniente de Regimiento Fijo 2 votos; y el Dr. Jacinto Santana 1 voto y tras entrar en sorteo  Power, Arizmendi, Power salió «a primera suerte diputado», según establecido.

8 Archivo Congreso de Diputados, Madrid, en adelate: ACD, Serie Documentación Electoral, «fecha de alta 24/9/1810, Fecha de baja 11/6/1813, Fecha de Jura Promete 24/9/1810, Fecha de elección 17/4/1810, Fecha adquisición de poderes 26/4/1810,  Profesión: Teniente de Navío  de la Real Armada, Fecha y lugar de nacimiento  1775  en San Juan de Puerto Rico, Fecha  y lugar de fallecimiento 10/6/1813, consta en Diario de Sesiones 879, número 5364. Elegido Diputado Propietario por el procedimiento para América y Filipinas». 

9 Labra Martínez, Rafael: Los presidentes americanos de las Cortes de Cádiz, publicada y premiada por la Real Academia Hispano Americana de Ciencias y Artes de Cádiz en 1912 y reeditada por el  Congreso de Diputados, sección Biografías de Parlamentarios, Madrid, 2007, p. 27. Agradecemos las atenciones recibidas en estos días, especialmente, al hoy Cónsul General de España en Puerto Rico Sr. Don Eduardo Garrigues que nos invitó y a la Fundación Consejo España-EEUU y a María Rosa Ripollés Serrano por el obsequio de ésta publicación y de los documentos del archivo en CD-ROM, propios de la época. En El panteón de los Doceañistas eminentes españoles y americanos en Cádiz  destaca Labra la  reelección en la vicepresidencia, la estima en que le tenían las Cortes y lo popularísimo que fue en Puerto Rico, p.3. Adolfo de Hostos: Tesauro de datos Históricos de Puerto Rico,  Editorial de la Universidad de Puerto Rico, t. 1, 1990, p. 405 dice que para el proyecto de reunir los fondos de España y América que publicó el Ayuntamiento de Cádiz la Cámara Legislativa y el Centro Español de Puerto Rico fueron los primeros en contribuir con él. En la misma obra, Hostos recomienda para conocer a Ramón Power leer a Pedro de Ángelis.

10 Power Giralt, Ramón: Diputado puertorriqueño a las Cortes Generales y Extraordinarias de España, 1810-1812,  Compilación de Documentos y Presentación por Aída R. Caro de Delgado, San Juan de Puerto Rico, 1969. También en Actas del Cabildo de San Juan Bautista de Puerto Rico compiladas por Caro, Aida, Municipio de San Juan, San Juan, de 1966. 

11 Fernández Pascua, Delfina: La Hidalguía de los Power en Puerto Rico y Bilbao, en Simposio La venta de cargos y el ejercicio del poder en Indias, Sevilla, 2006, Coordinado por  Julián B. Ruiz Rivera y Ángel Sanz Tapia, Universidad de León, España, 2007, pp. 295-313.

12 Ruiz de Azua, Estíbaliz, Vascongadas y América, «Colección MAPFRE-AMÉRICA», Madrid, 1992.

13Archivo del Museo Naval (AMN) Madrid,  Pruebas de Hidalguía y Nobleza de Power,  E 2.881- 3482.

14 Archivo General de Marina Álvaro de Bazán, A.B, Cuerpo General,  620/963, leg.963.

15 Ibídem, consta en el narrativo que Power en 1793 embarcó en el navío “San Pedro Apóstol” hizo algunas comisiones en el Mediterráneo, y en abril del siguiente salió por la América Septentrional en dónde tuvo destino en otros buques hasta agosto de 96 que entró en Cádiz en el bergantín “Vigilante” y unido a la escuadra del mando del Exmo. Sr. Don Juan de Lángara hizo  las salidas que esta al Mediterráneo y regresó a Cádiz en la del mando del Exmo. Sr. Don José de Córdova en marzo de 97 y permaneció embarcado en los navíos “Asís”, “Soberano” e “Ildefonso”, en el cual en diciembre de 98 salió para Veracruz en cuyo puerto trasbordó a la fragata “Esmeralda” que regresó a Europa en mayo de 99. En octubre del mismo salió a la mar y regresó a Ferrol en junio de 1800, y trasbordado al navío “San Carlos” de Ayudante del Exmo. Sr. Don Juan Moreno, ejecutó la salida que esta para Cádiz y Algeciras permaneciendo embarcado hasta diciembre de 801 que le concedió S.M. licencia por un año para Puerto Rico su Patria en dónde subsiste.

16 AB, Correos Marítimos, 7542, Real orden de 7 de julio de 1804 al comandante general de la Habana avisándole haber concedido el rey a Doña María Josefa Giralt viuda de Ramón [debe decir Joaquín] Power el mando de un buque correo entre Puerto Rico y la Guayra.

17 AB, Correos Marítimos, 7542.  Informe de Juan Araoz a Domingo de Grandallana, La Habana 11 de diciembre de 1804 se destina la goleta “Fortuna”  para ser comandada por  Ramón Power.

18 AB, Expedición a Indias, A 1763, también en Correos Marítimos, 7543, también en Cuerpo General carpetas  6 y 7 duplicado de la Carta de Tomás Hernández de 11 de junio de 1809 al Exmo. Sr. Don Francisco Gill del Gobierno Francés. Mazarredo anota que se añadan los servicios de Power y la recomendación de Hernández a la Hoja de Servicios de Power. Se puso la anotación, Madrid, 15 de junio de 1808.

19 Ibídem y también en AGPR, Gobernadores Españoles. caja 121, entr.. 37, el gobernador de Puerto Rico informó a Pedro Cevallos  la pérdida de correspondencia desde el 1 de mayo hasta el fin de octubre de 1806 porque los buques que la conducía, perseguidos, se desprendieron de ella.

20 AGI, Ultramar, carta del gobernador Toribio Montes a Martín de Garay, Secretario de la Suprema Junta del Reino, Puerto Rico, 6 de octubre de 1809.

21 Oficio del Gobernador al Cabildo de San Juan leído en la sesión de 4 de mayo de 1809: Considerando el rey, nuestro señor, don Fernando Séptimo, y en su real nombre la Junta Suprema Central Gubernativa del Reino que esta isla no es propiamente una colonia o factoría, como las de otras naciones, sino una parte esencial de la monarquía española y deseando estrechar y deseando estrechar de un modo indisoluble los sagrados vínculos que unen esta isla y los demás dominios de América con los de España   [ha resuelto el Consejo] que los reinos, provincias e islas[…] deben tener representación nacional inmediata a su real persona y  constituir parte de la de la Junta Central Gubernativa del Reino por medio de sus correspondientes diputados. Siguen las instrucciones a seguir en la elección.

22 AB, Cuerpo General, 620/963.  Carta de Juan Sánchez Ramírez, Santo Domingo,  13 de julio de 1810 donde informa que Power llegó al bloqueo con el bergantín “Águila” y fuerzas sutiles [] a finales de mayo de 1809. También en AGPR, colecciones  Particulares, caja 1, 26.

23 Rodríguez León, Mario: P. El Obispo Juan Alejo de Arizmendi ante el proceso revolucionario y el inicio de la emancipación de América Latina y el Caribe, Instituto de Estudios Históricos Juan Alejo de Arizmendi, Universidad Central de Bayamón y Centro de los Dominicos del Caribe (CEDOC), Bayamón, Puerto Rico, 2004.

24 Dávila, Arturo: El anillo del obispo, Revista del Instituto de Cultura, Año. V, octubre-diciembre, 1962, núm.17, pp.49-50.

25 Tapia Rivera, Alejandro: Noticia Histórica de Ramón Power, San Juan, Puerto Rico, 1946, p.  59, señaló que en la casa de Power de calle Tetuán, No 10 los jóvenes celebraron  y hasta su hermano José, Capitán del Regimiento Fijo que estaba de guardia los acompañó. La Gaceta de 29 de agosto de 1809 describió los festejos oficiales.

26 AGI, Ultramar, 429, carta de Meléndez al marqués de las Hornazas de 16 de abril de 1910 informándole  que el 13 de abril de 1810 llegó  en la goleta correo «Retribución» de Cádiz  al puerto de  La Aguadilla y así recibió el oficio de Honazas de 23 de febrero de 1810,  el Real Decreto de 29 de enero de 1810, el informe de la instalación del Consejo de Regencia el 31 de enero de 1810 y la orden de convocar elecciones. 

27 Cruz Monclova, Lidio: Historia de Puerto Rico siglo XIX, Editorial Universitaria, Universidad de Puerto Rico, Puerto Rico, 1958, tomo 1, p. 15

28 Fernández Pascua, Delfina: Ramón Power y la demanda que, sin alterar el “status político”,  convirtió a Puerto Rico en el primer pueblo de América en mejorar sus instituciones ponencia presentada en el Congreso Internacional “La Constitución Gaditana de 1812 y sus repercusiones en América” celebrada en la Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Cádiz, 15-18 de septiembre de 2009 (en prensa).

29 Las instrucciones de los cabildo en Fernández Pascua, Delfina: Ramón Power y Giralt: su defensa de la autonomía regional frente al centralismo y poderes ilimitados del gobernador de Puerto Rico, Asociación Española de Americanistas,   Coordinación: Antonio Gutiérrez Escudero y María Luisa Laviana Cuetos, Sevilla 2005, CD-Rom, pp. 1139-1154 también en línea http://www.americanistas.es

30 SZASDI, Adam: Los registros del siglo XVIII en la parroquia de San Germán, Historia (San Juan) 1/1 (Enero 1962), pp. 51-63.


31 Que entre otros fueron: Antonio Escaño,  el Marqués de las Hornazas,  Félix de Tejada,  Pedro de Cárdenas y Francisco Gomera  con los que Meléndez también se comunicó por su servicio en Cádiz.

32 Ibídem,  cartas fechadas el 8 y 30 de junio de 1810 y 26 de septiembre de 1810, pp. 38-39.  También en Apéndice XVII en op.cit  Caro, Aida: Ramón Power, p. 131-132.

33 AHN, Madrid, Ultramar,  2.020, 2/1/1 recto, carta de los hermanos de Power,  José, María Josefa, María del Carmen y María Magdalena Power a la Reina, Puerto Rico, 4 de septiembre de 1837, en op. cit Fernández, Pascua Delfina: La Hidalguía de los Power, último apéndice.

34 ACD, Electoral Serie Documentación, leg. 3, núm. 35.

35 ACD, serie General, Américas e islas Filipinas, 124, 35, Listas por orden alfabético de los naturales y vecinos de la América Septentrional y Meridional, Yslas adyacentes y Filipinas, que en consecuencia del edicto convocatorio de 20 del presente mes  han presentado Papeleta ante mi D. José Pablo y valiente del Consejo y Cámara de S.M. en el Supremo de España e Indias para la representación supletoria de aquellos Dominios en las próximas Cortes Extraordinarias mayores todos de 25 años y sin excepción legal. Los candidatos debían identificarse por Nombre,  Naturaleza, Vecindad  y  empleo u oficio. Entre los  165 están: Santo Domingo 9; Chile  13; Buenos Aires 11;   Caracas 11, Cuba 35, Puerto Rico  2 y Filipinas 0.

36 Que impulsaron los americanos según Demetrio Ramos: Gades 1812,1987, Diputación de Cádiz,  No 16, Numero Extraordinario en el 175 aniversario de la Constitución de Cádiz, 1987, nota 27, pp. 118-117.

37AHN, Madrid, Diversos-Colecciones 108, 23 en http://pares.mcu.es/GuerraIndependencia/ImageServlet

38 En minoría por profesión, ya que según Ramón Solís  de los 39 militares sólo 9 eran marinos, mientras los demás fueron: 90 eclesiásticos, 56 abogados, 46 funcionarios, 20 sin profesión, 14 nobles y 5 catedráticos.

39 Op. cit Caro: Ramón Power, Apéndice XXI, P. 143-143.

[40] Firman a las 11 de la noche el Presidente Ramón Lázaro de Dou y  Evaristo Pérez de Castro, Secretario  http://pares.mcu.es/GuerraIndependencia/ImageServlet

41 Carta de 26 de septiembre de 1810, op.cit  CARO, Aida: Ramón Power, Apéndice XVII, p. 131-132.

42 Ibídem, carta de Power al Cabildo de San Juan, Isla de León, 26 de septiembre de 1810, op cit. [8]

43 Op. cit. Labra: Los Presidentes, p. 39.

44 Juraron como lo deseaban según dijo Power, el director general de la armada, el capitán general del departamento y el comandante general de la escuadra.

45 RUIZ JIMÉNEZ, Marta: La Comisión de Guerra en las Cortes de Cádiz (1810-1813), Repertorio documental, 1808-1814 Guerra &Revolución, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Doce Calles, Madrid, 2008, p. 23. Integraron la comisión hasta el 17 de diciembre: Francisco Ramón Eguía Letona, Conde del Real Aprecio, Francisco de Borja Álvarez de Toledo y Osorio, Marqués de Villafranca y los Vélez, Gregorio Laguna, Ramón Power y Giralt, José López, Francisco Fernández Golfín  Manuel de Llano Nájera. En la  Sesión Secreta de 2 de diciembre Power dio cuenta y leyó un informe de la Comisión de Guerra y Marina sobre las providencias para asegurar Cádiz y la Isla y recomendó, entre otras cosas, aumentar el número de las fuerzas sutiles, igualar los sueldos de la marina con los del ejército y hacer convocatorias para reclutar gente de mar que fue aprobado y pasó al Consejo de Regencia.Mientras Gabriel de Ayesa , candidato suplente por Puerto Rico presentó un proyecto sobre Premios al Ejército que la Comisión de Guerra hizo suyo, lo duplicó para cada diputado para mayor facilidad y lo presentó en sesión pública el 3 de diciembre de 1810. Op. cit. RUIZ JIMÉNEZ, Marta: La Comisión de Guerra, Doc. 66, p. 43. En el tiempo que Power se desempeño en la Comisión no llegó a ella asunto alguno sobre las armas en América por las esperanzas puestas en los Comisionados de Pacificación y en el envío de los decreto de Instalación de las Cortes y de 15 de octubre para atraer a las provincias disidentes, aunque sólo tuvo efecto en Buenos Aires y por poco tiempo, y las Cortes se plantearán el envío de  Ejércitos Pacificadores.

46 Real Academia Hispano-Americana de Ciencias y Artes: Los Americanos en el sitio de Cádiz, Revista Ilustrada, Año, 1, abril 1910, Núm. 2., p. 44-46.

47 DS, 22, p. 47 y en RAMOS, Demetrio: El peruano Morales, ejemplo de la complejidad Americana de tradición y reforma en las Cortes de Cádiz. Instituto de Estudios Políticos, Madrid, 1966, p. 157

48 Op. cit Caro: Ramón Power, Apéndice XIX, pp.135-138 De los 20 artículos Power  se expresó en sesión pública de 19 de octubre en contra del  primero con otros 32 diputados pero fue aprobado con 68 votos.

49  Op. cit. Caro, Aida R: Ramón Power y Giralt, pp. 139-147.

50 DS, 100, 4 de enero de 1811, p.297

51 DS, 105, p. 382-383, 16 de enero de 1811.

52 DS, sesión 347, p. 1845, 14 septiembre de 1811. La defensa de las castas de muchos americanos fue firme y la oposición se reflejó hasta en un papel calumnioso contra los diputados que Morales Duárez  pidió se leyera en Cortes.

53 Op. cit Caro: Ramón Power, Apéndice XX, p. 139-141.

54 Ibídem, Apéndice XXIII, pp155-156

55 AGI, Santo Domingo, 2326 carta reservada No 1 del gobernador Salvador  Meléndez al Secretario del Despacho de Gracia y Justicia, Puerto Rico, 13 de julio de 1810.

56 AGI, Santo Domingo, 2326 carta del gobernador Salvador Meléndez al Secretario de Gracia y Justicia, Puerto Rico 17 de noviembre de 1810.

57 AGS, leg. 8284, f.31-33 Carta de Emparán a Juan de Apodaca.

58 AGI, Caracas, 437ª Índice del Comisionado Regio Antonio Ignacio de Cortabarría para la Pacificación de las Provincias de Venezuela al Secretario del Despacho de Gracia y Justicia, Puerto Rico,   de 12 de noviembre de 1810 a  9 de mayo de 1812 y las dos últimas comunicaciones a bordo del bergantín “Águila” en su travesía de Puerto Rico a Cádiz el 17 de julio y en Cádiz el 17 de agosto de 1812. 

59 DS, sesión 142, 15 febrero de 1811, p. 547 y siguientes

60 Uno de los afectados por la  política de Meléndez  fue el arcediano José Gutiérrez del Arroyo  y el Comisionado  Antonio de Cortabarría informó sus desavenencias con el gobernador en Carta desde Puerto Rico de 29 de julio de 1811 en AGI, Santo Domingo 2327, s.f. que trascribió Álvaro Huerga en Historia Documental de Puerto Rico, tomo X, Episcopologio d Puerto Rico V: Juan Alejo de Arizmendi (1803-1814), Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico, 1991, la cita en Sección Documental, 702, pp. 482-484.

61 El primero en intervenir fue Quintana quien dijo que dar tanto poder a un hombre era más bien querer subyugar a la isla que libertarla, esto es querer mejor buscar el riesgo, que evitarlo. Garoz  recordó a las Cortes que ni el Consejo de Regencia tenía tanta autoridad. Mejía precisó que en cumplimiento de las leyes de Indias todo gobernador o capitán general que haya cumplido el tiempo de su gobierno, sea removido. La razón es muy clara; porque estando más tiempo, abusan de su autoridad. Siguieron la defensa Guridi y Alcocer que calificó la orden de bárbara; Giraldo; Suazo ;Pascual que precisó que esta orden se agregue al diario de las operaciones del anterior Consejo de Regencia; Villanueva se  pronunció a favor de que los virreyes pudieron premiar pero no castigar que debía ajustarse a la ley; Mendiola recomendó premios y a castigo según la ley; Gordillo recordó que a los comisionados regios se le dieron poderes de virrey, lo que podría tener consecuencias; Luján pidió resolver porque el punto de Power no necesita ni más pruebas ni más aclaraciones; el dilatar su resolución uniendo antecedentes, es oscurecerlo. Si se autoriza el despotismo, si se dan largas a una ley tan arbitraria, siempre estaremos en el mismo estado. Por lo que soy de opinión que se revoque esa orden inmediatamente, y cuantas se hayan dado; González recomendó derogar y vigilar una posible  inobediencia; Huerta más analítico señala cuatro puntos en la ley a aprobarse: Primero autorizar al gobernador de Puerto Rico para que pueda remover a todos los empleados que no sean convenientes para él. Segundo, para que se pueda confinar a cualquier persona sospechosa de infidencia. Tercero para que no de entrada en Puerto Rico a ninguna persona procedente de Caracas, sin estar asegurado de su fidelidad. Cuarto para que por todos los medios posibles conserve la tranquilidad de aquella isla.  Explicó el diputado que el primer punto fue un exceso de las leyes comunes; el segundo sobre sospechosos debía ajustarse a las leyes o enviarlos a España bajo partida de registro, según la legislación de Indias porque si el gobierno los confina en un encierro la orden es injusta y excede las facultades en ley; el tercero entendió que impedir la entrada a Puerto Rico de los de Caracas y otros puntos revueltos fue una medida política buena porque prevenir los males es mejor que remediarlos y como La revolución ha hecho progresos en Caracas; los que vengan de esta parte a Puerto Rico deben ser examinados con escrupulosidad; por tanto la calificación merece un examen más detenido y finalmente el cuarto punto reflexiona que concede al gobernador facultades para mantener la seguridad del pueblo está en las leyes y con ésta la Regencia puso al Gobernador  la espada en la mano para privar al ciudadano del único asilo de su seguridad personal que es la ley por ello pidió la revocación de la ley y conocer los motivos que la ocasionaron.  Recomiendó además que la exposición de Diputado de Puerto Rico pasara al expediente de la  Regencia y que esta aclarase si dio cualquiera otra similar y que la Comisión de Justicia diera su dictamen; Leyva señaló que se debía aspirar además de abolir la ley  a terminar con el espíritu de despotismo, como señaló Power; Morales Gallego levantó la duda del documento presentado y de inmediato le aclararon que era copia autorizada; Borrull pidió que se revocara la ley y que se reconozcan los méritos extraordinarios de Puerto Rico.

62 Ibídem, Apéndice XXVI, pp. 165-179 titulado: Exposición y peticiones del Sr. Diputado Don Ramón Power y Giralt.

63 Doña Juana por Real Provisión de 14 de marzo de 1514 nombró al cronista Lorenzo Galíndez de Carvajal, primer correo de Indias desempeñándolo él y su familia mediante tenientes hasta 1706.

64 AB, Correos Marítimos, le.7542, La Real Orden de 31 de octubre de 1798 declaró al Gobernador de Puerto Rico subdelegado de Marina dependiente de La Habana.

65 AB, Correos Marítimos, le.7542, La Real Orden de 31 de octubre de 1798 declara al Gobernador de Puerto Rico subdelegado de Marina dependiente de La Habana.

66 AB, Correos Marítimos, leg. 7543, Carta del Administrador de Correos de Puerto Rico Tomás Hernández a los Directores Generales de la Real Renta de Correos, Puerto Rico, 14 de junio de 1807. En Cádiz pasaba otro tanto según aparece en DS, sesión 316, p. 1635, el 14 de agosto 1811 cuando se suscita la competencia entre el director general de correos  Juan Facundo Caballero y el fiscal de la misma renta Luis Meléndez Bruna sobre quien debía visitar la Imprenta.

67 AGPR, Gob. Esp. Correspondencia, caja 37, ent. 119-123.

68 Rodríguez Macías, Juana: El correo en Puerto Rico, Escuela de Estudios Hispanoamericanos de Sevilla, 1958, p. 66-67

69 DS, sesión 67, p.139, 2 de diciembre de 1810.

70 DS, 114, p.393, 18 enero 1811

71 DS, sesión 198, p. 881, 17 abril 1811. En virtud del dictamen de la Comisión de Correos, se aprobó un plan para el establecimiento de uno interior en la isla de Puerto Rico, que presentó D. Esteban de Ayala por encargo del Sr. Diputado de aquella isla D. Ramón Pover.

72 Manuel Ángel Power fue nombrado tercer oficial del ramo y en 1817 con 36 años ocupaba la misma posición. En abril de 1821 fue primer oficial y fue interino en ausencia del Administrador Hernández.

73 AGI, Ultramar, Leg. 459, Ramón Power a Esteban Barea, Cádiz 7 abril de 1811. También en Ramón Power Aida Caro, pp. 165-179.

74 DS, sesión  948, p. 948,  27 abril 1811 

75 DS, sesión 330, p. 1705, 28 de agosto de 1811.

76 Op cit. Carta del Diputado  Ramón Power al Cabildo de la Capital, 29 de agosto de 1811, documento XXI, Ramón Power, pp205-209

77 AB, Expedición a Indias, leg. 15, Expediente del Comandante de la fragata “Pilar” de 31 de julio de 1793. 

78 Ibídem, la Regencia en este punto añadió: Aunque S.A. desearía aliviar a las haciendas de azúcar establecidas antes de la cédula de 1804 de la mitad del diezmo y derechos, considerando los cortos ingresos de las Reales Caxas de la Ysla, y la dificultad de remitirse los situados, juzga que por ahora debe continuar cobrándose estos  derecho, porque luego que acredite que las rentas de la Ysla alcanzan a cubrir sus atenciones, se releve del pago de dicho medio diezmo a los azúcares de los Yngenios antiguos.

79 AGI, Ultramar, leg. 459, carta de Ramón Power a José de Canga Arguello de 22 de noviembre de 1811 urgiendo el nombramiento del Intendente y administradores de puertos y evitar que se entorpecieran.

80 AGPR, Colecciones Particulares, caja 9, exp. 385,  toma de posesión de Ramírez el 20 de febrero de 1813, detalles de la incumbencia en  González Vales, Luis E.: Alejandro Ramírez y su tiempo, Ensayos de Historia Económica e Institucional, Editorial Universitaria de la Universidad de Puerto Rico, 1978.

81 AGI, Ultramar, 459. Carta de Antonio Blanco, apoderado de Meléndez, Cádiz, 31 de octubre de 1811.

82 Op. cit Caro: Ramón Power, Apéndice XXXII, pp. 211-214: Para la administración de Aguadilla se nombró a José Sánchez Bustamante; para Cabo Rojo a Mauricio Ramos, para Ponce Ramón Zenón, para Fajardo a José Cagigal. 

83 Fernández Pascua, Delfina: Últimos reductos españoles en América, Colección MAPFRE América, Madrid, 1992, pp. 37-49.

84 DS, sesión 309, p.1593,7 agosto 1811

85 DS, sesión 333, p. 1733, 31 de agosto de 1811

86 Referimos en este punto a Luis González Vales: La Constitución en Cádiz y Puerto Rico, XII Congreso de la Asociación Iberoamericana de Academias de Historia, celebrado en Buenos Aires de 1 a 7 de agosto de 2010 (en prensa) . También a Héctor Feliciano: Breve reflexión sobre las Cortes de Cádiz y su impacto en Puerto Rico, en encuentro sobe La Constitución de Cádiz y su huella en América, Cádiz, 2011     

87 Pares, AHN, Ultramar, 1071, Exp. 1, imagen 56.

88 Op. cit Caro: Ramón Power, Apéndice XXX, pp 201-204.

89 AHPC, Protocolos, sig. 4587, fol. 1041 Power a Ulpiano de la Carrera.

90 ACD, General, 8-51, Causa contra el diputado Ramón Power, Cortes, 14 de febrero de 1813

91 AB, Expedición a Indias, leg. Número 4615

92 Ravina Martín,  Manuel: Las Cortes de Cádiz y el Protocolo Notarial, Archivo Histórico Provincial de Cádiz, Junta de Andalucía, p.78, Not 19, pr. 4.587 (ante Ramón García Meneses), fol. 1041. Firman Ramón Power y Josef García Meneses. En la misma obra, p. 81. El 8 de julio de 1813 (como lo determinó Ramón Power en testamento militar) Miguel Ramos Arizpe, Presbítero, Diputado por la provincia de Caohuila (Nueva España) Poder en unión de D. Esteban de Ayala, como Albacea de Don Ramón Power, a favor de Don Antonio Micón, procurador de la Isla de León, para que prosiga el pleito que Power tenía con D. José Meléndez Bruna, Brigadier de la Armada, Not. 9, pr, 1713 (ante José Rubio), fol. 477-478. El poder se presenta con copia autorizada del Testamento bajo que falleció dicho señor y otorgó militarmente en esta Plaza a los veinte y cuatro de mayo pasado de este año” folio 1 del poder.

93 AGI. Ultramar, leg. 795 Carta del Ramón Power a las Cortes, 4 de agosto de 1812 que estudió en sesión secreta la Comisión de Dietas el 5 de agosto de los mismos. Acompaña acta de las sesiones de Cabildo y correspondencia de este con el Capitán General.

94 Power otorgó testamento militar y nombró albaceas a su madre y su amigo sacerdote y a su secretario. La inquietud por defender su honor y dignidad y los sufrimientos de la diputación a causa de Meléndez le acompañaron hasta sus últimos días pues dispuso y dio poder en su testamento a «Miguel Ramos Arizpe, Presbítero, Diputado por la provincia de Caohuila (Nueva España) en unión de D. Esteban de Ayala, como Albacea de Don Ramón Power, a favor de Don Antonio Micón, procurador de la Isla de León, para que prosiguieran el pleito [de 19 de febrero de 1813] que tenía con D. José Meléndez Bruna, Brigadier de la Armada, Not. 9, pr, 1713 «ante José Rubio», fol. 477-478».  Así, en cumplimiento de su última voluntad, sus albaceas el 8 de julio de 1813 presentaron el poder para proseguir el pleito que el difunto Power tenía pendiente en el Tribunal de Marina de este Departamento con el señor Brigadier de la propia Armada Nacional José Meléndez Bruna.

95 Rodríguez Gutiérrez, Francisco: José Miguel Ramos Arizpe de súbdito a ciudadano, documentos, 1808-1822, Gobierno del Estado de Coahuila, 2008.   

96 El mismo día que murió Power a las tres y media de la tarde, el 10 junio de 1813, Ramos Aizpe debió intervenir en la sesión regular sobre el tema de los Jefes Políticos que se había dejado inconcluso en la sesión anterior. Tras el largo discurso, pidió excusas a las Cortes por sus «agrias discusiones» y tono alterado del mismo e indicó su razón: «tengo la disculpa de hallarme demasiado distraído, por haber, para venir hablar, dejado de ayudar a buen morir a mi íntimo amigo el sr. Diputado Power, que está en la agonía, y vuelvo a auxiliarlo en sus últimos momentos; por lo que concluyo, reprobando el artículo, que, sobre la ineficacia de los demás medios para contener a los jefes, pone una nueva y formidable traba». Es decir, Ramós Arizpe se opuso a que el Jefe Superior Político concentrara excesiva autoridad y quizá su opinión estuvo influenciada por los sufrimientos que los muchos poderes de Meléndez causaron a su amigo Power y a tantos puertorriqueños liberales de la época. El 13 de junio un decreto reafirmó «que los jefes políticos no tengan voto en los ayuntamientos y sí los alcaldes y procuradores síndicos».

97 El 11 de junio de 1813 por aviso dado por el Sr, Arizpe y D. Esteban de Ayala las Cortes quedaron enteradas de «haber fallecido el Sr. Power, Diputado Propietario por la isla y provincia de Puerto Rico, capitán de fragata de la armada nacional, bajo disposición testamentaria, según su fuero, dejando nombrados para ejecutores de su última voluntad a la señora su madre y a los expresados señores  Arizpe y D. Esteban de Ayala», quien extendería su estancia en Cádiz hasta el 1819 por lo que pudo atender la última voluntad de Power. En adelante, el nombre de Puerto Rico en las Cortes sólo aparece para decir que se archivaron los expedientes de las elecciones realizadas para las Cortes Ordinarias.

98 Según consta en el Archivo Municipal de Cádiz fue sepultado en el nicho número veintinueve, fila cuarta, patio tercero, línea del Oeste.

99 El día 14 de junio de 1813 el diputado  Ramos de Arizpe presentó la siguiente exposición: “Deseando como albacea del difunto Sr. Don Ramón Power Diputado por Puerto Rico, «que se verifique su funeral con la mayor decencia posible, pido a VM se sirva dispensar la ordenanza, en cuanto prohíbe se hagan honores militares en la corte sin licencia expresa del Soberano, a fin de que se le puedan hacer los que le corresponden como capitán de fragata de la armada nacional». Las Cortes accedieron a la antecedente solicitud. Honores que le fueron negados un año antes, aunque fue recurrido, al ex gobernador y capitán General de Puerto Rico Ramón de Castro  a petición de su viuda doña María Teresa Tobías el 6 de junio de 1812

100 Benito Pérez Galdós: Cádiz, Edición digital Alicante, basada en la 2dª ed., Madrid, Imprenta y Litografía de La Guirnalda, 1878, p. 56 en web: http://bib.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras.

101 AGPR, colecciones particulares, caja 4, exp. 187, Proclama de 23 de octubre de 1972 del gobernador de Puerto Rico D. Luis A Ferre que declaró «día de Ramón Power y  Giralt» el 27 de octubre de 1775.

102 Carta de Ramón Power al Cabildo de San Juan, Cádiz 29 de agosto de 1811, op. cit Caro: Ramón Power, pp. 207.

 


ISSN: 2174-0445



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