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DISCURSO DE CONTESTACIÓN AL INGRESO DE LA Ilma. Sra. Dña. FELICIDAD RODRÍGUEZ SÁNCHEZ
 

José Mira Gutierrez

Excma. Sra. Académica Directora de la Real Academia Nacional  Hispano Americana de Ciencias  Artes y Letras de Cádiz.

Excmas. e Ilmas. Sras Académicas

Excmos. e Ilmos. Sres. Académicos

Excmas. e Ilmas. Autoridades.

Sras. y Sres.

En primer lugar deseo manifestar mi satisfacción al saberme elegido como el Académico   que habría de contestar a nuestra recipiendaria  la Ilma. Sra. Doña Felicidad  Rodríguez Sánchez, lo que me obliga, recíprocamente, a expresar mi agradecimiento a nuestra nueva Excma. Sra. Académica Directora,  a su Junta de Gobierno, y  a todos los ilustres miembros  de nuestra Institución, por proponer y refrendar, respectivamente, esta inmerecida  responsabilidad, que hoy estamos celebrando en este solemne acto académico, en tan histórico y fastuoso ambiente y ante  tan respetable  auditorio.

Oída su brillante disertación, debemos situar a la Dra. Rodríguez Sánchez en esos criterios básicos que la Administración nos exige  como  señal suficiente y necesaria para reconocer que existimos, desde cuando, y qué hemos hecho y seguimos haciendo durante los años de formación, especialización y desempeño de la aplicación o gestión de nuestros conocimientos, y el reconocimiento de nuestros méritos.

La Dra. Dña. Felicidad  Rodríguez Sánchez nació un 15 de  Junio en Cádiz, donde  estudiará el Bachillerato y más tarde  ingresará en la Facultad de Medicina gaditana, donde se licenciará en 1982,  obteniendo la calificación de Sobresaliente en la Tesis del  Grado de  Licenciatura.  Pocos años después terminará su doctorado con la calificación de “Apto cum laude”, defendiendo el 24 de junio de 1987 su tesis doctoral titulada  “Estudio ontogénico de las estructuras VIPérgicas en el aparato digestivo”, que obtendría el Premio Extraordinario de Doctorado correspondiente a este mismo año.

Desde 1989 es Profesora Titular de la Universidad de Cádiz, del Área de Conocimiento de Anatomía y Embriología Humanas, y Genética Médica, en el Departamento del mismo nombre. Y  desempeña la  máxima jerarquía de la Facultad de Medicina, es decir, es la primera Decana de nuestra centenaria historia, y  desde su elección en 2005  ha sido reelegida en segundo mandato  hasta  esta fechas, con la aprobación mayoritaria  de los electores de los distintos estamentos, tanto veteranos como recientes, señal inequívoca de su  buena gestión, de su carisma personal  y su amplia formación científica y humanística,  cualidades todas que definen al buen jefe, al buen investigador, al buen docente y  al buen académico, como en  este caso concreto, a nuestra   recipiendaria, a la que tenemos el honor y la suerte de presentar y responder.

Lógicamente su curriculum vitae no se reduce a estos comienzos brillantes, y a estos méritos reconocidos, sino que su formación es mucho más amplia, aunque no será necesario exponerla en su totalidad.

No obstante, antes de abordar el discurso de recepción  que acabamos de oír,  es conveniente insistir en el curriculum, pues  el devenir  de una vida  es un indicador de nuestros objetivos, de nuestras ilusiones, de nuestra perseverancia y, en muchos casos, de nuestros triunfos y del reconocimiento público de  nuestros méritos,  como en el caso que hoy nos ocupa.

La  Dra. Rodríguez Sánchez fue Secretaria General de la Facultad de Medicina de Cádiz, desde 1991 a 1993, cargo de responsabilidad administrativa y docente de singular importancia como preparación para futuros compromisos.  Fue Directora de Relaciones Institucionales de la UCA  desde 1995-1998, otra responsabilidad formativa en el campo de las relaciones internacionales y la adquisición de habilidades diplomáticas tan  necesarias  en estas funciones.  La evidencia de su  valiosa gestión en estos cargos conduce a nuestra recipiendaria a alcanzar la responsabilidad de Vicerrectora de Relaciones Internacionales de la Universidad  de Cádiz,  desde 1999  a 2003.

Insistiremos en estas perspectivas curriculares, por estar todas en el trasfondo  de su discurso y de su deseo de ingreso en nuestras Real Academia. Hispanoamericana

Así pues, fue Miembro del Comité Ejecutivo (1996-2003) y Secretaria Ejecutiva (1998-2003) del Comité Español Universitario de Relaciones Internacionales (CEURI). Secretaria de la Conferencia de Rectores de las Universidades españolas (CRUE) para Relaciones Internacionales.

Su discurso de ingreso en este Real Academia es  el fruto de su experiencia y de sus propias aportaciones a este importante aspecto de las relaciones universitarias  en  el ámbito actual de la “globalización”.

Desde nuestra perspectiva de Academia Hispano-Americana, no se  nos pasa desapercibida la importancia de estas relaciones entre los países hispanos  con los que compartimos historia, lengua y costumbres,  y  la experiencia  de gestionar estas relaciones que la nueva académica nos aportará con su  ingreso.

En nuestra experiencia, podríamos decir que las Academias y los académicos son propensos a la materia  histórica para sus discursos de ingreso, quizá no tanto por la antigüedad de la Institución o la edad de sus socios, sino por el convencimiento de que la Historia es “magíster vitae et dux saspientiae” y en consecuencia el recuerdo de los hechos históricos nos permite aprender de la vida de nuestros antepasados y de su sabiduría. Los que  aportan el presente, están dejando material  para el historiador futuro.

Al atender al discurso de nuestra nueva académica hemos aprendido el presente en toda su amplitud y sus perspectivas en lo que se refiere a las relaciones docentes, culturales, investigadoras, etc. entre la España actual y la Hispanoamérica del presente. Es más, quizá el repertorio legal completo de estas actividades  en todos los países que practican estos intercambios.  Realmente esto es lo que importa en este momento, el presente, pues el pasado y el futuro carecen de legislación vigente.

Pero  las Indias Occidentales o Nuevo Mundo comenzaron sus relaciones con  España en 1492, hace ya  más de 500 años,  y en ese medio milenio las relaciones  hispano-americanas  han sido permanentes, íntimas,  valiosas, reciprocas, sociológicas y científicas;  hemos compartido historia y conocimientos,  culturas y lenguas, patria y religión, y todo eso  es bueno recordarlo, porque el pasado une tanto como el presente y ambos se justifican y programan el futuro.

No es fácil, pues,  eludir recuerdos y citas históricas suscitadas desde el regreso de Colón de su primer viaje del descubrimiento, buscando el remoto Oriente navegando hacia Occidente. Penetrando en el Mar Tenebroso en busca de Terra incognita, pero es evidente que el descubrimiento de América, o las Américas, del Centro, del Sur y del Norte, no es solamente un descubrimiento geográfico sino una auténtica revolución cultural, política, jurídica, económica y religiosa,  que  nos asombra tanto por su historia ancestral como por su brillante presente y su magnifico futuro en el conjunto de la Naciones de mundo.

Desde ese momento, 12 de Octubre de 1492, en que el Almirante toma posesión de un Continente, hasta el momento actual, no hay nada más cierto, histórica y objetivamente, que la relación permanente entre los “descubridores y los “descubiertos”,  y que esa relación dura ya más de 500 años, celebrados el V Centenario, del 1992,  y   los 517 años del 2009.

De los primeros años del encuentro dan fe  el “Diario de a bordo” de Cristóbal Colón, comentado por Las Casas;  la “Historia del Almirante”, escrita por Hernando Colón, su hijo,  y las Recopilaciones de Pedro Mártir de Angleria en “De Orbe Novo Decadas”, editadas  en 1555, anotando y comentando toda la información que los nuevos exploradores de las costas del Caribe  insular y de Tierra Firme, aportaban a su regreso.

Esta información es muy abundante, muy impactante y muy prometedora; es, en cierto modo, el primer intercambio de conocimientos y culturas de dos poblaciones humanas  cuya existencia era ignorada recíprocamente.  En el Viejo Continente, quizá sugerida por Platón en los mitos de la Atlántida, En el Nuevo Continente la existencia de otras tierras era también ignorada por las culturas precolombinas.

Pero las dos más significativas tenían también mitos y profecías referente a dioses llegados por el Atlántico al reino Azteca, y  por el Pacifico al Reino Incaico, que habrían de volver tiempos más tarde para instaurar  una nueva civilización

En el caso del Imperio Azteca,  el dios por  regresar era Quetzlcoatl;  el Emperador depuesto Moctezuma; el reino perdido Tenochtitlan;  el  ejecutor de la profecía  Hernán Cortes,  y el resultado el Reino de Nueva España

En el Imperio Incaico, la pérdida de éste había sido vaticinada por el dios Viracocha al Inca Viracocha VIII,  precisando  que tendría lugar durante el reinado del Inca XII, Atahualpa. Los españoles llegaron al Perú en el reinado del Inca XI Huayna Capac, en tiempos de Francisco Pizarro, que asumiría la profecía tras la muerte de Atahualpa en  1533.

La descripción de los “dioses”  implicados, Quetzlcoatl y Viracocha  es la misma en ambos casos. Son hombres blancos y barbudos, que hicieron coincidir su regreso con las expediciones españolas de Hernán Cortes y Francisco Pizarro.

Todo el bagaje geográfico, histórico, biológico, antropológico, sociológico, religioso y de cualquier otro conocimiento nuevo recogido, registrado, estudiado e interpretado desde el descubrimiento hasta el momento actual,  constituye una aportación tan imprevista y sorprendente para la humanidad, que hoy día sería solo equiparable al descubrimiento y desembarco en un planeta habitado por cualquier ser vivo inteligente.

En 1529, ocho años después de la conquista de México en 1521, desembarcaban en la costa oriental de Nueva España un grupo de 19 misioneros franciscanos, entre los que se encontraba Fray Bernardino de Sahagún, nacido en Sahagún de Campos, en León en 1449 o 1500.

Su dedicación más apremiante fue aprender la lengua de los indígenas y su cultura. La  lengua la dominó pronto con gran perfección, y al conocimiento de la segunda dedicaría todos los años de su vida en Nueva España, dejando en su obra constancia de la gigantesca y enciclopédica información por él acumulada.

Inicia la redacción de la Historia General con la colaboración de numerosos caciques y ancianos ilustrados en el conocimiento de su historia, sus famosos “informadores”,  que recordaban el presente y el pasado de sus pueblos, de su historia y de sus mitos.

Fray Bernardino de Sahagún  es un paradigma del intercambio cultural, pues antes de enseñar aprendió todo lo  que la Nueva España  podía enseñarle: sus habitantes, su historia, su religión, sus recursos  y su lengua, el náhuatl, en la que daba los sermones y homilías, y escribió su obra magna “Historia General de las cosas de Nueva España”, que le dará más tarde el reconocimiento y consideración de “padre de la antropología americana”

Es un magnífico ejemplo para el intercambio y la movilidad entre países en general, o en  particular en nuestro caso, entre la América Hispana  y España, implicando reciprocidad;  enseñar y aprender; alternativamente ser profesores y alumnos;  avalar historias  o invalidar mitos; aportar y recibir conocimientos; en definitiva  es una simbiosis  mutualista, utilizando un término de la biología.  Recordemos aquí el “Proyecto Tuning”  descrito por la Dra. Rodríguez Sánchez en su disertación

Y es por ello que reseñamos algunas de las más significativas de estas relaciones a lo largo de la historia conjunta de España e Hispano América, del  trasiego de informaciones mutuas, y de beneficios recíprocos. Normalmente los colonizadores aportan ciencia y técnica, nuevos conocimientos y nuevas estructuras administrativas y enseñanzas nuevas, y reciben de los colonizados bienes naturales, valiosos o no,  conocidos, o descubiertos por primera vez. Y desvelar una parte valiosísima de la historia de la humanidad.

Citaremos aquí tres ejemplos significativos  de importación de nuevos medicamentos  informados por los autóctonos, que llegaron a España con sus observadores y comentaristas a bordo de las naves llegadas a Cádiz o Sevilla, como la obra del sevillano  Juan de Cárdenas titulada “Problemas y secretos maravillosos de los indios” (1591), o la recapitulación del Médico sevillano Nicolás Monardes  en su descripción de plantas medicinales procedentes de las Colonias, bajo el título de “Primera, segunda y tercera partes de la historia medicinal de las cosas que se traen de nuestras Indias Occidentales que sirven en medicina”, publicada en Sevilla en 1574. Y José Celestino Mutis, licenciado en Medicina en Cádiz y autor del famoso Viaje a Santa Fe”, de hecho iniciado en Cádiz en 7 de Septiembre de 1760 y de “El arcano de la quina”, obra póstuma que será editada en Madrid en 1828. Mutis llegaría a Nueva Granada  en 1760 como médico del Virrey, siendo más tarde el inolvidable y renombrado Director de la Real Expedición Botánica del Nuevo Reino de Granada, colaborando a fomentar la Ilustración en  Colombia  y la América Hispana,

O el impresionante  repertorio de la Historia Natural y General  de las Indias Occidentales de Gonzalo Fernández de Oviedo, como una enciclopedia  de toda la tierra descubierta y de todo su contenido.

Y en otros aspectos de las relaciones humanas,  la “Historia natural y moral de las Indias,” del Jesuita  José de Acosta, nacido en  Medina del Campo en 1540, y fallecido en Salamanca  en 1600,  dedicado en el Perú a la protección de los autóctonos (1571-1586),  que redactó sus observaciones sobre la naturaleza de la región, y el estudio sociológico y étnico de sus habitantes.

También los nativos colaboraron no solo en aportar información histórica, sociológica, agrícola, religiosa y de otras infinitas facetas de su  vida cotidiana, sino que  algunos de ellos fueron críticos con ciertas actuaciones de los colonizadores, y  transmitieron por escrito importantes aportaciones históricas de sus respectivas épocas y lugares, como es el caso de Felipe Guaman Poma de Ayala, en su famosa obra “Nueva crónica y buen gobierno”, con ilustraciones propias y escrita en castellano por su autor, un indio peruano de noble estirpe, que la  envió  a Felipe III un 14 de febrero de 1615, con un manuscrito de unas 1200 páginas y 400 dibujos. Paradójicamente  hasta 1936 no se  realizó la primera edición facsimilar de este manuscrito en francés. En España la primera edición en castellano tuvo lugar en Marzo de 1987 con motivo de la próxima   celebración del V Centenario del descubrimiento de América.

Y no olvidemos  a  los grandes informadores Jorge Juan y Antonio de Ulloa en sus Noticias Secretas de América  o al gran observador Antonio de Ulloa en su “Viaje a la América meridional” (1748).

Pero hemos de abstenernos de citar la reciprocidad histórica para volver al momento actual en el que celebramos el ingreso de una nueva Numeraria en la Academia, y debemos dedicarnos a su  amplio Curriculum, que evidencia sus cualidades, su amplia formación precursora de sus premios y honores: Académica Correspondiente de la Real Academia de Medicina de Cádiz (1994); Miembro de la Comisión de Deontología, Derecho Médico y Visados del Excmo. Colegio Oficial de Médicos de Cádiz (2006); Profesora Honoraria de la Facultad de Medicina de Constanza, Rumania (1992); Premio Cádiz de la Real Academia de Medicina y Cirugía de Cádiz (1995); Medalla de Plata de AEFE (Asociación Española Española de Fomento Europeo) (2004); Huésped de Honor en Cartagena de Indias, Colombia, 2002; Huésped de Honor del Partido de La Plata, Argentina, (2003)

Y su pertenencia a diversas Sociedades relacionadas con sus funciones o sus especialidades profesionales.

Como investigadora aporta  tantos cursos y  tantas publicaciones y tantas intervenciones en  congresos  nacionales y extranjeros, suficientes para consolidar el valor de su curriculum.

Ha publicado un libro, en colaboración, titulado “Bases genéticas  de las Minusvalías psíquicas”,  y 13  Capítulos de otros tantos libros, como primera firmante en la mayoría de los casos.  Coautora de 22 publicaciones, de la cuales 20 en revistas extrajeras  de prestigio. Participante como Ponente o Comunicante en 62  Congresos, Reuniones o Seminarios Internacionales.

Ha dirigido  cinco Tesis Doctorales, de las cuales  tres  fueron  Premio Extraordinario.

Pero volvamos al discurso de nuestra Ilma. Recipiendaria, en el que  nos agradece a la Academia y sus Académicos su elección y hace referencia laudatoria al Académico Don Eduardo de Ory Lozano, cuyo sillón ocupará al terminar este acto, demostrando su conocimiento de las nobles causas y de los dignos predecesores  que nos sirven de ejemplo en el mantenimiento del prestigio y la dignidad de la Academia y de sus académicos, en este caso del hijo, digno sucesor de su padre, Eduardo de Ory Sevilla, Académico Fundador de esta Real Academia Hispano Americana.  Nosotros  agradecemos recíprocamente su gentileza.

Como sabemos el título de su discurso de ingreso es la “Movilidad Académica en el espacio Hispanoamericano”, que es como si dijéramos “adquatio ratio et rei”, es decir, la adecuación de la razón y la cosa”, o más expresivamente, la adecuación del discurso al ingreso en la Real Academia Nacional Hispano Americana de Cádiz, como sugiere el texto de la convocatoria de plaza vacante.

El tema de su discurso es muy amplio, afecta a numerosos  Estados, a diversos ministerios, a distintas políticas y  diplomacias y a diversas posibilidades económicas. De otra parte, si el intercambio de alumnos o de becas de formación es una experiencia normalmente inocua,  el intercambio de profesionales con cargos permanentes y remunerados no parece ser un proceso tan fácil ni fácilmente generalizable entre países, por muy bien avenidos que se encuentren. De otra parte,  sería necesario llegar a la unidad de los currícula docentes de todos los países y sus Universidades, objetivo difícil de alcanzar, ya que en nuestro propio país las “autonomías”   tienen tendencia a  utilizar la “libertad de cátedra” y la “autonomía de las Universidades” para  “modificar todo lo que se pueda”.

Aborda su discurso propiamente dicho, haciendo unas consideraciones teóricas, sobre los intercambios, la movilidad de profesorado y las becas de estudios, considerando sus posibilidades, su interés y su desarrollo, sin dejar de recordar el problema de las “convalidaciones” de los títulos universitarios, normalmente no homologados mediante acuerdos bilaterales.  Al mismo tiempo que nos ha ofrecido datos importantes y significativos de los gastos de educación y de investigación en Europa e Hispanoamérica, y la situación de España en la comparativa. Las obligaciones de la Comunidad Europea dificultan las relaciones Hispano – Americanas  por sus respectivas legislaciones y exigencias, y en caso de terceros, por razones de idiomas y peculiaridades  legislativas de la metodología o de los contenidos o incluso de los títulos otorgados. Ello requiere un acuerdo universal  de este tipo de relaciones formativas, docentes o investigadoras de todas las Universidades del mundo que se impliquen en estas actividades.

El problema es arduo y posiblemente será lento, pero también es cierto que ha sido estudiado en profundidad desde todas sus perspectivas, y nuestra recipiendaria es una evidente conocedora, activa y ejecutiva de todos estos problemas, como se deduce de su discurso, no solamente fruto de una exhaustiva recopilación, sino parte de su propia experiencia   y de su personal contribución en las numerosas reuniones internacionales en las que ha participado personalmente  en su condición de Vicerrectora  de Relaciones Internacionales de una Universidad Europea, española y gaditana, la UCA.

Igualmente  significativo es que este discurso tenga lugar en Cádiz, ciudad colombina por el Segundo Viaje del Almirante, y americanista por derecho propio, por sus viajes de ida y vuelta al Nuevo Continente, y en un  espacio ennoblecido de la antigua Aduana, el Salón del Trono, donde las relaciones comerciales con Hispanoamérica diseñaron nuestro Siglo de Oro gaditano.

La implacable restricción del Non Plus Ultra de las Columnas de nuestro fundador Hércules,  perdieron  definitivamente el Non de la leyenda, cuando el 12 de Octubre de 1492, Cristóbal Colón pisó por primera vez territorio de América.

Dos grandes hitos históricos son tributarios de una mención especial,  propiciados por nuestra geografía e historia gaditanas: la fundación en 1979 de una Universidad en Cádiz,  y la existencia desde 1910 de una Real Academia Nacional Hispano Americana de Ciencias Artes y Letras y el  título del discurso de nuestra recipiendaria, que sugieren  rememorar las dos primeras Universidades del Nuevo Mundo, ambas nacidas en territorio hispano, la de México en Nueva España y la de Lima  en Perú

La Fundación de la Universidad de San Marcos, o  de la Ciudad de Lima, o de la Ciudad de los Reyes, en Perú fue otorgada por Carlos V por Real Cédula firmada en Valladolid el día 12 de Mayo de 1551, tras la gestión de los procuradores  enviados  a España como peticionarios, Fray Thomas de Sant-Martín de la Orden de Santo Domingo, Provincial de la dicha Orden en las Provincias del Perú, y el Capitán  Jerónimo de Aliaga, que salieron del Puerto de Santa María del El Callao a finales de Enero de 1550.

La Universidad de Lima se inauguró el día 2 de Enero de 1553, en la sala capitular del Convento del Rosario de la orden de los dominicos, con la concurrencia de todos los personajes civiles, militares y religiosos del Perú.

Fray Juan de Zumárraga y el virrey Antonio de Mendoza hacen las primeras gestiones para la fundación de la primera Universidad de Nueva España, “para educar a los recién convertidos”.

La Real y Pontificia Universidad de México es autorizada por Felipe II en 1545, y refrendada por Cédula Real por el mismo Rey el 21 de septiembre de 1551. Inauguró sus cursos el 25 de Enero de 1553, siendo virrey D. Luis de Velasco.  Más tarde el Papa Clemente VIII le otorgará una bula, a la que debe su cualificación de Real y Pontificia.

En Cádiz también se reunieron todos los Diputados de los reinos de Ultramar que darían lugar a las Cortes de Cádiz y a la Constitución del 1812,  cuyo bicentenario se celebrará con todo boato y esplendor, con la participación de  todas las Américas, Filipinas, Europa y otros países invitados

En la Facultad de Medicina de Cádiz fue siempre tradicional la presencia de estudiantes procedentes de los distintos Estados Hispano e Iberoamericanos, que se constituyeron en una Asociación de Alumnos muy activa y eficaz.

El 1986-1988 La Universidad de Puerto Rico, fundada en 1903,  y la Universidad de Cádiz, fundada en 1979, firmaron un  Convenio de Cooperación Académica entre ambas Universidades el 18 de Febrero de 1986, para obtener el Grado Master en Salud Pública  de la Universidad de Puerto Rico en Cádiz.  Fue un hito importante,  en el que ese intercambio se  realizó  por primera vez entre estas dos Universidades de habla hispana, la puertorriqueña en un ámbito anglo-hispano, y la gaditana  en  el Gadir  Trimilenario.

En una definición de la UCA, en Internet, hay un párrafo que nuestra  nueva académica oirá y leerá con  cariño y  le recordará sus tiempos de  gestora de estas iniciativas que hoy  se consolidan en estos términos:

“Actualmente la universidad [de Cádiz] es una de las máximas instituciones de la provincia de Cádiz y dado su carácter abierto, cosmopolita y su proyección atlántica acoge a estudiantes de los cinco continentes con importantes convenios de intercambio con universidades hispanoamericanas, rusas y africanas. Igualmente también forma parte del “Programa Europeo Erasmus”.

No insistimos más en los méritos de la Ilma.  Sra Académica Dña. Felicidad  Rodríguez Sánchez, porque su discurso y su curriculum originales están depositados en su documentación o impresos en su discurso. Hemos oído lo más representativo de él en su intervención, hemos conocido sus méritos profesionales y sus conocimientos en materia de relaciones  internacionales, particularmente con Hispanoamérica,  por todo lo cual estamos seguros  que su discurso no solo es un documento de  gran valor actual, sino que será  reconocido en la historiografía en los años venideros,  y le damos la bienvenida  en nuestra Academia, y en el inmediato ritual de recepción que oficiará nuestra Excma. Académica Directora, le daremos un abrazo de bienvenida  con el afecto debido a  un nuevo miembro de nuestra Academia y Hermandad.

He dicho. Muchas gracias por su atención.

 

 


ISSN: 2174-0445



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