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LAUDATIO EN LA RECEPCIÓN DEL EXCMO. SR. DON EDGARDO J. ANGARA COMO ACADÉMICO CORRESPONDIENTE EN MANILA
 

Dra. Dña. Alicia Castellanos Escudier
Académica de número y Tesorera

Disponible traducción al inglés, ver aquí.

Un día como hoy, de febrero de 1926, en este mismo Salón Regio, nuestra Academia celebraba una solemne sesión pública, dedicada a Filipinas. Como invitada de honor asistió una delegación encabezada por  el vice- presidente de la “Comisión Filipina en España” y el intelectual Michael Champousin, representante de la prensa de Manila. De regreso a Madrid la Comisión llevó consigo el compromiso de nuestra Institución de abrir nuevas vías de colaboración así como también de todo su apoyo en la defensa de la lengua española.

Hacía tres años que en Manila se había abierto una Sección de nuestra Academia,  constituida por un grupo de intelectuales, todos ellos muy comprometidos con la causa política centrada en conseguir la independencia total de los Estados Unidos. Entre ellos, el jurista e historiador Teodoro M. Kalaw (presidente); el ensayista y poeta, Claro M. Recto (vice-presidente), Fernando Guerrero, profesor de la Facultad Jurisprudencia de Manila (primer consiliario), Jose Teotico Profesor de lengua y literatura en la National University (secretary) y Francisco Navona (tesorero).

Hoy, 86 años después,  recibimos en nuestra Academia Hispano Americana, con toda la solemnidad que la ocasión requiere, al Excelentísimo Sr. Senador  Don Edgardo Javier Angara, uno de los juristas más prestigiosos de Filipinas, promotor de la mayoría de leyes vigentes, y, un político ejemplar y comprometido con la democracia de su país. En la actualidad preside los Comités de Educación, Arte y Cultura” así como el de “Ciencia y Tecnología” del Senado de Filipinas. 

Constituye para mí, un gran honor presentarles al recipiendario al que  agradecemos mucho, como también a la Sra. Angara, el largo viaje que han tenido que realizar para asistir a este acto de toma posesión de su nombramiento como Académico Correspondiente en Manila. Pero debo aclararles, que aunque Don Edgardo Angara reside en Manila, su corazón permanece en su tierra natal, Baler, a la que visita con mucha frecuencia.
 
Conocí personalmente al Senador Angara el año pasado con motivo de su llegada a Cádiz para participar en los actos, que nuestro Ayuntamiento, presidido por Doña. Teófila Martínez,  tan acertadamente viene organizando en torno al centenario de nuestra primera Constitución. A pesar de los muchos actos programados en su corta estancia en Cádiz, el Senador Angara tuvo tiempo para visitar la casa donde vivió y murió el doctor D. Rogelio Vigil de Quiñones, uno de los héroes de Baler y cuyo nieto, José Ignacio Bidón Vigil de Quiñones, se encuentra entre nosotros.

Los motivos que hoy le traen a Cádiz son muy distintos de los que entonces trajo a nuestra Academia en 1926 la Comisión filipina,  pero  estoy segura que, tanto para ella como para el Senador Angara, Cádiz, es una parte de España muy especial,  y, no sólo por las continuas relaciones comerciales y humanas mantenidas durante más de trescientos años entre sus puertos,  sino porque aquí, en las Cortes de Cádiz, se hizo realidad el sueño de muchos filipinos, entre ellos el de José Rizal que “Filipinas fuera considerada como una provincia más del territorio español y no una colonia”.

Como en las provincias americanas, a los filipinos se les brindaba la oportunidad de acudir a las Cortes con la esperanza de que por primera vez,  sus problemas se abordarían ante su presencia, y lo más importante, que iban a tener voz y voto.  El único diputado por Filipinas Ventura de los Reyes,  que toma juramento en la ciudad gaditana el día  9 de diciembre de 1811, tendría un destacado papel en las tomas de decisiones,  entre las que cabe destacar la “supresión del Galeón de Manila”.

Posteriormente, Filipinas siguió con representación en las Cortes durante los cortos periodos constitucionales hasta que este derecho se esfumaría definitivamente cuando otra Constitución española, la de 1837, le privaba definitivamente de ese derecho, como también a Cuba y Puerto Rico.  

A partir de esta fecha, las desavenencias entre ambos pueblos fueron aumentando hasta desembocar en un enfrentamiento armado en 1896. La intervención de Estados Unidos en el conflicto y consecuentemente la derrota de las fuerzas españolas, facilitaron la ocupación total de las Islas y el fin de la presencia de España en Filipinas. No obstante, y como ya había ocurrido con algunas de las Repúblicas americanas, dos años de guerra entre españoles y filipinos no lograron borrar por completo las huellas de más de tres siglos de  convivencia. Pero, mientras que los países americanos, a excepción de Cuba y Puerto Rico, tras independizarse de España, inmediatamente disfrutaron plenamente de su soberanía, no fue el caso de Filipinas, donde hasta 1946, la administración norteamericana estuvo ejerciendo un peculiar régimen tutelar y una política destinada a acabar con cualquier vestigio de España, como el idioma, la religión o cualquier otra costumbre fuertemente arraigada. En el caso de la religión no lo consiguió, pero sí en el del idioma, para lo cual la administración norteamericana trasladó al Archipiélago un elevado número de profesores de inglés.  Es verdad que el idioma español nunca estuvo extendido entre el pueblo llano, pero sí era la lengua con la que se expresaban el mundo literario y los héroes de la Independencia, como lo atestigua el hecho que su primera Constitución, la de Malolos de 1899, fuera redactada en español.

El título del discurso de D. Edgardo Angara  “Nuestra Compartida herencia liberal” es un tema que no podría ser más actual, dada las fechas en que nos encontramos. Desde la perspectiva de la talla jurista y política del nuevo académico vamos a conocer, además de la incidencia que la Constitución de 1812 tuvo en Filipinas, la evolución de los posteriores periodos constitucionales que fueron modelando la historia democrática de la actual República de Filipinas.

Nuestro recipiendario nace en Baler, capital de la actual provincia de Aurora, isla de Luzón y es el sexto de diez hermanos.  Sus antepasados se habían establecido en Aurora, siglos atrás y fueron de las pocas familias que sobrevivieron al tsunami de 1735, protagonizando, a raíz de aquel  desastre, un papel determinante en la reconstrucción de la provincia. Su vocación en la gestión pública le viene de familia. Su abuelo fue cabeza de barangay y su tío abuelo gobernador de Baler. Asimismo sus padres ejercieron grandes servicios como médicos,  la mayoría de las veces de forma gratuita.

Para los españoles el nombre de Baler nos traslada a más de cien años atrás. Entonces era un pequeño pueblo en el que un destacamento español valiente y obstinado, se hizo fuerte en su vieja iglesia y sin saberlo siguió defendiendo el último bastión español en Filipinas, cuando la guerra ya había terminado y Filipinas había dejado de ser territorio español.  Su valentía y proeza no sólo fue valorada por los españoles sino que también fue premiada por el general filipino Emilio Aguinaldo, ya por entonces presidente de la República filipina.   

El Senador Edgardo Angara es descendiente de aquellos filipinos testigos de lo ocurrido en Baler, y, en la actualidad artífice del reforzamiento de las relaciones entre España y Filipinas de las últimas décadas. Gracias a su propuesta y perseverancia en el año 2002, el “Senado de Filipinas” aprobaba por ley, que cada 30 de junio, se conmemorara el “Día de Amistad Filipino-hispana”, en recuerdo de aquel noble acto de humanidad y dignidad entre vencidos y vencedores en Baler. Del mismo modo en 2009, gracias a su propuesta también se celebraría, en ese mismo mes, el “Día del Galeón” en recuerdo de aquella mítica embarcación, que cada año enlazaba los puertos españoles con México-Filipinas.

Alumno brillante e inteligente desde su niñez, en los primeros años de la década de los cuarenta, comienza los primeros estudios en su ciudad natal, viéndose obligado a caminar durante una hora para poder llegar a la escuela, a pesar de que por aquellos años, el archipiélago filipino se encontraba bajo dominación japonesa.  Posteriormente se trasladaría a Manila para cursar la educación secundaria.

Su interés por la historia y el debate periodístico surge en su adolescencia y con menos de 18 años, dirigiría el periódico de su Instituto.  En Manila, en 1958, también se licencia en derecho por la Universidad Nacional de Filipinas. Esta universidad, es una de las más importantes del Archipiélago junto con la de Santo Tomás. Las altas calificaciones obtenidas a lo largo de su licenciatura, le llevan al ingreso en Gamma Mu y Phi Kappa Phi, sociedades  académicas internacionales a las  que sólo podían tener accesos los alumnos más sobresalientes y cualificados.  Pero su formación aún no había terminado y varios años después de su licenciatura, se traslada a los Estados Unidos para realizar un master de postgrado en Derecho en la prestigiosa universidad de Michigan.

Sus cualidades para ejercer la abogacía pronto quedan demostradas. En 1971, junto con otro compañero de Facultad, Manuel Abello, crea la Oficina Legal Accra a la que posteriormente se unirían otros socios. Este grupo de abogados-economistas tomaría el control de muchos de los asuntos jurídicos-económicos de Filipinas, hasta entonces en manos de grandes firmas internacionales. Actualmente, el bufete de abogados “Accra Law Office”, sigue siendo un referente de eficacia dentro y fuera de Filipinas.

A partir de entonces, para el Senador Angara, el ejercicio de la abogacía será una constante en toda su trayectoria profesional. Prueba de ello es su nombramiento en 1975 como presidente de la Asociación Filipina de Abogados, y, cuatro años más tarde como Presidente del Colegio de Abogados. Sus conocimientos jurídicos y gran prestigio pronto le llevarían a abordar grandes responsabilidades en la administración del Estado Filipino.

Comienza su carrera política en 1971, cuando es elegido delegado de la provincia de Quezón en la Convención Constitucional. Desde que en 1987 fuera elegido senador, por primera vez,  ha repetido cuatro legislaturas, cada una de seis años, llegando a ocupar el cargo de Presidente del Senado de Filipinas en 1993.

Desde sus inicios en la política sus prioridades siempre han sido: la promoción de la democracia, la defensa de los derechos humanos y el bienestar de los filipinos, no sólo de los habitantes de las Islas, sino también de los más de 10 millones que se han visto obligados a emigrar fuera del país.  En 1980, fue elegido presidente fundador  de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), integrado en la actualidad por diez grandes países, cuyos objetivos principales son fomentar el crecimiento económico, la paz y la estabilidad de los países miembros. En la actualidad, el ASEAN mantiene acuerdos de cooperación con países y organismos occidentales como en el caso del convenio que tiene firmado con la Unión Europea.

Entre los años 1981 y 1987, Angara desempeñó el cargo de presidente de la Universidad Nacional de Filipinas, periodo en el cual se llevaron a cabo  una serie de importantes reformas en la universidad destinadas a dotarla de más autonomía fiscal y mayor libertad académica. Asimismo, desde 1987 hasta la actualidad, viene realizando también reformas educativas claves, tales como la Ley de “Libre High School”, la creación de la “Comisión de Educación Superior” (CHED), y la “Educación Técnica y Desarrollo de Habilidades” (TESDA).
 
El senador Angara ha demostrado también un firme compromiso en la promoción de la cultura y las artes. Es autor de las leyes de creación del “Museo Nacional”, de la “Ley de desarrollo del Libro”, “Ley Nacional de Patrimonio Cultural”, así como de la “Comisión Nacional para la Cultura y las Artes” (NCCA).  También fue autor de la Editorial Nacional de la Industria.

Como les decía al principio de mi intervención, además de su interés por la educación y la cultura, a lo largo de su carrera como legislador, ha sido el impulsor de muchas otras leyes actuales  de Filipinas, en áreas de ciencia, tecnología, reformas financieras, bienestar social o agricultura, que no puedo detallarles en un acto de esta naturaleza.

Sus conocimientos de los mercados financieros le llevaron a ocupar el cargo, de presidente del Banco Nacional de Filipinas, periodo durante el cual se aprobarían importantes leyes que reestructuraron los mercados de capitales del país, como en los casos del Sistema de Información Crediticia, Ley de equidad del Personal, la del Retiro, Ley de Insolvencias, entre otras. Actualmente, el Senador Angara preside una comisión para la revisión exhaustiva sobre la capacidad del país para detener el descenso de competitividad global a través de la Comisión Parlamentaria de Ciencia, Tecnología e Ingeniería (COMSTE).

En la misma línea que ha desarrollado la defensa de la democracia, está su preocupación por la corrupción que le ha valido un reconocimiento internacional. En la actualidad, es miembro de la junta directiva de la Organización Mundial de Parlamentarios contra la Corrupción (GOPAC) de la que fue elegido como vicepresidente durante la 4 ª Conferencia mundial del grupo, celebrada en la ciudad de México en 2011. Anteriormente,  en 2005 ya estuvo al frente de la Formación de Parlamentarios del Sudeste Asiático contra la corrupción. 

A pesar que no habla español, como mucho le gustaría, nuestro nuevo académico siente gran interés por todo lo relacionado con la historia y la cultura hispanoamericana. Actualmente, es representante oficial por Filipinas en la Unión Latina, organismo internacional con sede en Paris que promueve las lenguas latinas frente al avance del inglés.

Quedan muchos otros méritos en el currículum del nuevo académico que no puedo detallarles, porque no debo de sobrepasar el tiempo que se me ha concedido. Pero, existen capítulos de su trayectoria profesional que no podemos obviar como sus publicaciones o los honores y consideraciones adquiridas a lo largo de su trayectoria profesional.

En cuanto a sus publicaciones, la mayoría son de tema jurídico, educativo, y cultural, pero desde hace años Don Edgardo Angara también muestra gran interés por otros de contenido histórico-geográfico. En esta línea cabe destacar el magnífico trabajo, realizado junto con otros autores, “Mapping the Philippines: the Spanish Period,” una completísima recopilación de mapas del Archipiélago filipino.  Uno de sus últimos proyectos, que cabe destacar también es la obra magna, que coordina y que saldrá en breve, sobre el “Galeón”, en la que participan los más prestigiosos especialistas de  México, Filipinas y España.

Entre los muchos premios con los que ha sido galardonado quiero destacar, los concedidos en España: “Cruz de la Orden de Isabel la Católica”, en el año 2003 y el “Premio Casa de Asia 2010”, en base a sus muchos proyectos destinados a estimular las relaciones con España. Pero no sólo en España ha sido reconocida su extraordinaria trayectoria curricular. Nuestro nuevo académico está en posesión de la “Medalla de Comendador de la Orden de las Palmas Académicas”, conferida por la República Francesa a las personas que han promocionado la excelencia en la educación superior. Asimismo fue galardonado por el gobierno de Singapur con “Premio Lee Kuan Yew Fellow award”.

Para terminar, quiero decirles, que si  para nuestra Corporación, el ingreso de un nuevo académico es siempre motivo de alegría y esperanza, hoy, el horizonte de expectativas se amplía muy considerablemente; y no sólo porque los valores y conocimientos que acompañan al nuevo académico, van a enriquecer a nuestra Institución, sino también porque hoy después de tantos años, volvemos a reanudar las relaciones con Filipinas.

Hoy, nuestro más sincero deseo es que esa enorme distancia física entre nuestros países, causa principal del olvido y falta de entendimiento, no siga siendo un obstáculo para el reencuentro e intercambio de conocimientos, valores e ideas.

En nombre de nuestra Corporación y en el mío propio, damos nuestra más calurosa bienvenida a nuestro nuevo académico y nos comprometemos a colaborar en la mutua tarea de preservar esos fuertes vínculos por los que españoles y filipinos estamos unidos para siempre  a través de la historia, la religión, el arte y la cultura.

Muchas gracias

 


ISSN: 2174-0445



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