Entidad editora: Real Academia Hispano Americana de Ciencias, Artes y Letras (RAHA).
 
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PALABRAS DE AGRADECIMIENTO
 

Dña. Pilar Paz Pasamar
Académica de Número y Bibliotecaria

Excma. Sra. alcaldesa de Cádiz, Dª Teófila Martínez, Directora de la Real Academia Hispanoamerica, Dª María del Carmen Cózar Navarro, Excmos. e Ilmos. Sres académicos, autoridades, amigos y familiares que hoy me acompañáis en éste solemne acto en el que se me ha impuesto la medalla de honor en unanimidad de voto y por acuerdo del Instituto de las Academias de Andalucía. Ha llegado el difícil momento de expresar mi mas profunda gratitud por este regalo inesperado e inimaginable dentro del largo camino de mi vida literaria. En éste comienzo de siglo en que la tecnología, transforma y  penetra en nuestras formas de vida  los hombres y mujeres -éstas cada vez en mayor número- que van incorporándose a la tarea académica- estamos dispuestos a afirmarnos y esperar lo mejor en la manera de utilizar la técnica en los anchos campos de lo científico, creativo, artístico, en la contribución a la tarea de preservación de lo creado, en la comunicación de lo pronunciado,  lo investigado o descubierto. Esa es la grave y hermosa aventura, a mi modo de ver, de la que, en buena parte, depende el mantenimiento y supervivencia de las Academias. Recordemos el lema  conocido de todos, el ésta R. Academia fundada en 1714 y en tiempos de Felipe V que dice así, como todos ustedes saben, refiriéndose a su relación con el lenguaje y las palabras que lo conforman:: “limpia, ,fija y da esplendor” .De ésta  manera , dice el poeta Félix Grande, el idioma renueva su incapacidad de extinción y afirma su continuidad en el tiempo, se hace imperecedero. La primera palabra de la nomenclatura académica, por lo tanto, es  la de Real, Y una recuerda aquella estrofa que mi padre lanzaba con voz potente de vez en cuando:”Al rey, la hacienda y la vida se han de dar, mas el honor/ es patrimonio del alma/ Y el alma solo es de Dios”. El Alcalde de la obra clásica, al defender la inocencia de Fuenteovejuna en el caso del Comendador, define el honor del hombre como un  patrimonio divino. Por supuesto, no se trataba de una monarquía constitucional, sino la del s.XV1 . Habla del honor como patrimonio y posesión de la divinidad..Hoy he recibido una medalla de Honor, un regalo especial, especialísimo, un obsequio gratuito y benevolente, diríamos encubriéndolo de algún modo con términos teológicos para  no emplear el adjetivo que siempre se utiliza. Y hay algo que también pertenece al patrimonio del hombre, como lo es la capacidad de asombro. Este fue siempre patrimonio del hombre, dije en un poema. Ayer, leyendo cierto Discurso de Contestación del académico D. Gonzalo Piédrola y Angulo me emocioné ante la descripción de aquel momento en que, siendo aún niño que asistía con su padre a una solemne sesión académica, quedó impresionado por las miradas de dos personajes enmarcados: las de Pasteur y Kohk, de los que asegura tener todavía delante en el recuerdo y de los que declara la influencia al decidir su vocación y la elección de su especialidad científica. Aquello me hizo recordar aquellas primeras audiciones que de niña escuchaba a través de las ondas radiofónicas de un aparato que atraía la  atención de los mayores: de él surgían voces que declamaban palabras mágicas, se enlazaban entre sí en ritmo y medida, con música propia y combinaciones múltiples que me conquistaron para siempre en el ejercicio de transformar con ritmo y medida toda la percepción del mundo, de la vida, de la propia e incluso interior.

Gracias, pues. Muchísimas gracias, a mis queridos académicos, en especial a los tres a las que pertenezco; la de mi ciudad natal, La Real de San Dionisio, de Jerez de la Frontera, La de Las Buenas Letras de Sevillana, su Directora Enriqueta Vila Valencia, Rogelio Reyes y Manuel Jiménez, y la Real Academia Hispanoamericana.de Cádiz. Gracias a todas las Reales Academias  y la Junta de Gobierno del Instituto de Academias Reales de San Fernando, de Córdoba, Granada Huelva y Málaga, gracias a mi familia queridísima, jerezana y gaditana a mis amigos, a todos, a los que dedico éste poema brevísimo de despedida con música al piano. Hasta siempre, y con mi amor, como siempre: 


                               (Sones suavísimos de piano)

                               En mi azotea, como cada Mayo,

                               Compiten los geranios con los vientos.
                               La pequeñez del cardo en el parterre
                               Se yergue dura, efímera.

                               Entre la ropa que se orea
                               Se deshacen los mitos ancestrales,
                               Ventoleras de sur y de poniente
                               Combaten en el ring, entre cordeles
                               La libre lucha de los vientos cálidos.

                               A ti me asomo, Cádiz, derrocada
                               La confederación de aves marinas.
                               Solo te cruzo ya con la mirada,
                               Sin vuelos te persigo y te conozco.
                               Se que eres mi final. Donde antepongo
                               Esta inutilidad, toda esta prisa.

                                Tu luz será la luz que me persiga…
                                Tú, mi blanca gaviota del después!

       

                             

 

                             

Cádiz, 21 de Marzo de 2012

 

 


ISSN: 2174-0445



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