Entidad editora: Real Academia Hispano Americana de Ciencias, Artes y Letras (RAHA).
 
Página principal
Equipo Editorial
Números editados
Número actual
Normas de publicación
Contacto
RAHA
Cuadernos Hispanoamericanos
Otras revistas
 
BUSCAR
Por número
Por autor
Por título
PRESENCIA DE ESPAÑA EN NORTEAMÉRICA: LA PROVINCIA DE LA FLORIDA (1508-1619)
 

Fco. Javier Fornell Fernández
Grupo de Investigación “Medievalismo Gaditano”, Universidad de Cádiz


Larrúa-Guedes, Salvador: Presencia de España en Norteamérica: la provincia de La Florida (1508-1619) Un tributo a Juan Ponce de León. Miami, Archivo Histórico Florida Colonia Hertiage, 2013. 192 páginas.

En la misma introducción de la obra, el doctor Larrúa sienta las bases de su propósito. Citando a Charles. F. Lummis el autor dice “el honor de dar América al mundo pertenece a los españoles; no solamente el honor del descubrimiento, sino el de una exploración que duró… siglos y que ninguna otra nación ha igualado en región alguna”. Un honor que trata de devolver en un estudio documentado en las crónicas originales que, con una gran prosa, repasa las principales expediciones españolas a Norteamérica a través de los exploradores más destacados.

La historia de Estados Unidos está íntimamente ligada a la conquista española de América. Frente a la progresiva expansión norte-europea que podríamos calificar de privada, los descubridores españoles realizaron una labor que conllevó una unificación cultural y administrativa sin parangón desde el Imperio Romano, y que aún hoy se conserva. Sin ser España la nación más poderosa en aquellos momentos, emprendió una campaña titánica que en La Florida tuvo su máximo exponente en la figura de Juan Ponce de León. Pero no el único.

Con un estilo cuasi novelístico, Larrúa va desgranando la vida y la obra de los principales exploradores. Así encontramos a Pedro Menéndez de Avilés, Pedro de Valdés, Diego de Velasco, Hernando de Miranda, Rodrigo del Junco, Pedro Menéndez Márquez, Gutierre de Miranda, Diego Martínez de Avendaño, Gonzalo Méndez de Cancio, Pedro Ibarra, Juan Fernández de Olivera y Juan de Trevillo.

El hábil lenguaje y el profundo conocimiento de las fuentes originales, nos lleva a un recorrido por los primeros tiempos de La Florida. Resaltando el valor de las diversas expediciones en la constitución de los actuales Estados Unidos; recorriendo, como si de un cronista contemporáneo a los hechos narrados se tratase, las peculiaridades de las expediciones, los motivos que llevaron a ellas, los logros obtenidos. Las virtudes de los expedicionarios o aquellos otros motivos más mundanos (riquezas, ansias de poder) que les lanzaron al descubrimiento de las tierras del sureste de los actuales Estados Unidos.

La obra se puede dividir en dos bloques. La primera, constituida por la introducción y el presentación de la obra (en español e inglés), muestra las ideas de Larrúa sobre la conquista española frente a la “europea” (entendiendo está como la no española). Si los españoles realizaron una empresa pública, al servicio de la corona, aunque movida por intereses particulares. Frente a una conquista organizada, que llevaba consigo el establecimiento en la zona de la administración española y la difusión de la cultura y la lengua, así como la religión católica; las exploraciones “europeas” fueron llevadas a cabo por particulares bajo intereses privados, aunque con el beneplácito de sus respectivas coronas que vieron en América una vía de escape para sus problemas internos. Larrúa explica así, brevemente, las diferencias sustanciales entre ambos modelos de exploración, conquista y colonización, resaltando el valor y complejidad del practicado por los españoles.

La segunda parte de la obra, que compone el bloque principal de la misma, supone un acercamiento a los principales exploradores españoles. Con una prosa que resulta novelística en ocasiones, y con una lectura rápida y amena, desglosa –explorador a explorador- las razones que les lanzaron a la búsqueda de nuevas tierras, los hitos más importantes de sus empresas, los cargos ejercidos y las medidas tomadas desde ellos, así como los aspectos más destacados de sus vidas.

Termina la obra con el estudio del Castillo de San Marcos, la excepcional fortaleza que defendía La Florida española; y con un pequeño apéndice documental que, quizá, se queda corta ante el alcance del estudio de Larrúa. Y es este el único punto flojo de un excelente trabajo que muestra un amplio conocimiento de las fuentes originales y que aporta al estudioso un punto de partida inmejorable para adentrarse en las exploraciones españolas en el norte del continente y en sus artífices.

Larrúa pretende ofrecer un homenaje a Juan Ponce de León, un tributo, como queda recogido en el propio título de la obra. Pero que pasa de puntillas por la figura del descubridor de La Florida, cuya importancia marca todo el libro, pero carece de capítulo propio. No es necesario, Larrúa en el 500 aniversario del descubrimiento de La Florida no pretende aportar información sobre el explorador, sino acercar al lector la vida y obra de los hombres que extendieron una cultura común a todo el continente por el norte de América.

A través de la viuda y obra de los exploradores, Larrúa desgrana las dificultades sociales, económicas, políticas y militares que la Corona española encontró para llevar a buen puerto la mayor empresa colonizadora jamás emprendida por el hombre. Una conquista que en el plazo de un siglo, desde que La Florida fuese descubierta por Ponce de León en 1513 hasta que en 1619 se diese por terminada la exploración, permitió un amplísimo conocimiento de la zona: desde el estudio de la culturas indígenas, la fauna, la geografía, la flora. Las política expansionista española fue acompañada de una amplia investigación científica. Si bien, como recoge Larrúa continuamente, el principal problema serán los continuos levantamientos indígenas. Los diversos gobernadores de La Florida realizaron una política de pactos encaminada a evitar una guerra demasiado gravosa para la Corona; si bien la vía militar nunca pudo quedar cerrada, fruto de lo cual, y con en ello concluye su obra Larrúa, se construiría la fortaleza del Castillo de San Marcos.

También debieron enfrentarse los españoles al choque de intereses con ingleses y holandeses. El establecimiento de las primeras colonias no españolas en el norte de América supuso un nuevo contratiempo, finalmente insalvable, para la presencia española en la zona. Los intereses particulares de los nuevos vecinos y las nuevas políticas de ocupación, también son tratados por Larrúa a lo largo de toda la obra.

El autor muestra claramente su predilección por el modelo español, que permitió, como también ocurrió en el sur del continente, la salvaguarda de aspectos culturales pre-hispanos. Inclinación que queda claramente reflejada en la presentación y en el subtitulo que da a su obra: Tributo a Juan Ponce de León.

Un tributo que se hace extensible a los primeros gobernadores de La Florida y a un modelo de ocupación y conquista que buscó, también, la integración, como queda reflejado en los múltiples pactos a los que el Dr. Larrúa hace mención en su obra.

La presencia de España en Norteamérica se convierte en un tributo a los exploradores, pero también a la política realizada por la corona española en los primeros siglos del descubrimiento de América.

Pero, además, nos encontramos ante una obra de fácil lectura para el neófito. Con un lenguaje claro y rápido que rompe la visión tradicional de los libros de Historia, más aún biográficos como es, en gran parte, la obra del Dr. Larrúa. Lo que hace de este título aún más recomendable y se convierte, junto a la profusión de fuentes, en su mayor virtud. Nos encontramos, por tanto, ante un estudio histórico minucioso y riguroso, pero también ante una buena obra de divulgación sobre la política española en La Florida.

 

 

 


ISSN: 2174-0445



Oscar Sibon Design